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ANA FRANK

Junio 1929 - Marzo 1945. Annelies Marie Frank fue una niña judí­a alemana cuya existencia ha sido mundialmente conocida por su diario de vida, La Casa de Atrás. Lo escribió durante los casi dos años y medio que se ocultó, junto a su familia, de los nazis en ímsterdam.

  • Revista Mujer

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Su sueño era ser periodista. Ana, o Anne, siempre fue una niña inquieta y preguntona. Nació en Fráncfort, Alemania, pero a los cuatro años se trasladó, junto a sus padres y a su hermana dos años mayor, a Ámsterdam. Escapaban del antisemitismo de Hitler, quien había llegado al poder en 1933.

Su padre, Otto Frank, instaló una pequeña empresa de fabricación de mermeladas, mientras las pequeñas asistían felices al colegio. Pero con el estallido de la Segunda Guerra Mundial los alemanes ocuparon Holanda y continuaron persiguiendo a los judíos.

La familia se escondió en la Achterhuis, la casa de atrás, cuya puerta se disimulaba tras una estantería dentro del negocio de Otto. Cuatro empleados sabían del escondite, y se encargaban de entregarles alimentos, ropa y noticias del exterior. “El ambiente es muy opresivo, abrumador y soporífero”, anotaba Ana en su diario. Escribía todo, con una madurez y sensibilidad sorprendentes. “Querida Kitty -comenzaba-. Me parece que lo mejor de todo es que lo que pienso y siento al menos lo puedo apuntar, si no, me asfixiaría completamente”.

Nunca se supo quién, pero alguien, en septiembre de 1944, guió a la Gestapo hasta el escondite de los Frank. Todos los que se escondían, ocho en total, fueron capturados y llevados a distintos campos de concentración. Ana fue enviada primero a Auschwitz y luego a Bergen-Belsen, donde murió de tifus pocos días antes de la liberación del campo por tropas británicas. El único sobreviviente fue Otto, el padre, quien dos años después del fin de la guerra publicó el diario de su hija. Uno de los empleados que ayudaban a la familia lo había encontrado, y lo guardó pensando que algún día podría devolvérselo a su dueña. Menos mal, porque ya ha sido editado en 67 idiomas y ha vendido más de 350 millones de ejemplares.

La familia Frank jamás imaginó que el lugar donde se escondieron es hoy  el museo más concurrido del centro histórico de Ámsterdam, visitado por más de medio millón de turistas al año.