Hombres

Rodrigo Guendelma

Un poco famoso, un poco socialité, un poco deslenguado y muy entrador. A continuación: breve perfil de un periodista inquieto.

  • Revista Mujer

Compartir vía email

En la calle la gente se queda mirándolo como para saludarlo. Su cara les suena, pero no saben de dónde. ¿Usted es actor?, le preguntan. “No, señor, soy periodista”, contesta él con su sonrisa de oreja a oreja. Algunos lo recuerdan de Pasiones, programa del que fue panelista durante cuatro años. Otros, de la última temporada de Cuánto Vale el Show, donde fue jurado. Aunque también ha trabajado en prensa de TVN y hoy tiene una sección de tendencias, tecnología y ecología en el matinal de Mega. Pero Rodrigo Guendelman es más que eso. Lleva 10 años haciendo radio -7 de dupla con María Gracia Subercaseaux, en radio Zero- y escribe en buena parte de los diarios y revistas de Chile. Columnas, notas, reportajes. Sobre todo de música, su gran pasión, pero también un poco de tendencias, un poco de sexo, un poco de estilo. “Soy una prostituta periodística, hago de todo porque soy free-lance. Esa es la apuesta que hice hace 10 años, y resultó”.

Guendelman es incansable. No para. Camina por la ciudad en busca de nuevos discos, para engrosar su gigantesca discoteca, y objetos novedosos que luego muestra en la tele. Después se sube a su bicicleta y pedalea por Santiago, una ciudad que ama y defiende de los desencantados. Entremedio escribe, despacha, saca a pasear a su hija Rafaella, de un año y medio, y a veces se queda pegado frente al computador hasta las 3 de la mañana. Su nombre figura en todas las listas de invitados a los eventos taquilleros de Santiago, aunque desde que es padre ha comenzado a ausentarse de las páginas sociales.

De todo esto da cuenta en su programa de radio, Divertimento, que uno puede oír cada día a la hora de almuerzo y también en su columna del suplemento Tendencias de La Tercera, donde a veces se desnuda sin pudor y otras expone extravagantes teorías, como la de los hombres en vías de extinción. Según él, las mujeres estamos demasiado autosuficientes y los hombres, extremadamente asustados y confundidos. “O cambiamos el switch y nos adaptamos con inteligencia a este nuevo escenario -dice, convencido- o en el mediano o largo plazo podríamos desaparecer como especie”. Glup.