Moda

El estilista de Lady Gaga

EN ALZA. El responsable de los delirantes peinados de la irreverente del pop es Charlie Le Mindu, 23 años, peluquero de moda entre la nueva generación de músicos londinenses. Su magia no escapó a Disney, que con ocasión del estreno mundial de Enredados, su último filme de animación, basado en Rapunzel (en Chile el 30 de diciembre), ofrece al nuevo genio de la Alta Coiffure un salón efí­mero en Disneyland-Paris el 4 y 5 de diciembre.

  • Revista Mujer

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La llegada a los cines de la nueva heroína de Disney no puede sino regocijar a las feministas: la Rapunzel de Enredados, libremente basada en el cuento de los hermanos Grimm, no sólo tiene una larga cabellera mágica de 23 metros que le da poderes sobrenaturales (la importancia simbólica del pelo en la identidad femenina no escapa a nadie), sino que posee un carácter de acero y  energía para derrochar. Nada de esperar soñadora junto a la ventana a que el héroe de la historia se luzca con sus proezas: ella toma -¡y vaya cómo!- parte en la acción.

‘¡Atención, conmigo no se juega!’, parece decir. Aun así, la gente de Disney ha decidido jugar un poco con ella (con el debido respeto, se entiende), y en ocasión de su estreno en Francia, el 1 de diciembre, propuso un concurso que ofreció a las ganadoras un relooking de su pelo divertido y original, de manos de Charlie Le Mindu, el nuevo niño prodigio de la coiffure internacional. Para ello instaló una peluquería efímera ayer y hoy, 5 de diciembre, en Disneyland-Paris. Las candidatas debieron inscribirse en Facebook (www.facebook.com/disneylandparis). Las felices ganadoras serán objeto, según él, “de una transformación digna de una princesa”; también tendrán la oportunidad de probarse la cabellera de Rapunzel, que él realizó especialmente para la ocasión, y por supuesto, fotografiarse con ella.

Las pelucas de Charlie Le Mindu causan sensación desde su primera presentación en la Fashion Week de Londres en 2009. Por esta razón fue elegido para recrear en pelo real la cabellera que los creativos de Disney dibujaron para su princesa. “Dado que yo suelo hacer pelucas bastante locas y extremas y que Rapunzel es una princesa de cabellera extravagante, Disneyland-Paris me pidió que hiciera mi propia interpretación en pelo real. ¿Cómo podía negarme a ese desafío? Y además, pienso que la combinación de ella  y  yo es perfecta”, dice en la Gazeta de Disney.

Nacido en Bergerac, en 1986, este fan incondicional de Cher -“por sus pelucas, ¡por supuesto!”- a los 13 años ya trabajaba en la peluquería de su abuela, en Bordeaux.  Aunque estudió en la Academia Francesa de Coiffure en París dice haber “aprendido todo” en  un salón punk “donde la gente fumaba y escuchaba música a tope”, mientras los jóvenes creadores se ocupaban de sus cabezas. A los 17 años se instaló en Berlín, y como adoraba su vida nocturna, creó los ‘pop-up salons’, peluquerías efímeras que funcionaban desde las 11 de la noche a las 6 de la mañana en discotecas de moda como White Trash o Rio Club. “La gente empezó a venir a los clubes por el corte más que para bailar”, recuerda. A los 21 años se mudó a Londres decidido a entrar en el mundo de la moda; allí instaló su estudio en la muy  ‘trendy’ área de Shoreditch, y se especializó en el pelo largo y peinados estrafalarios. Rápidamente, las principales publicaciones de moda europeas como Elle y la Vogue francesa y rusa solicitaron sus servicios. De peinados ultramodernos a pelucas delirantes había apenas un paso que Charlie salvó sin dudar, y en 2009 lanzaba su primera colección. “Quería ir más allá en la locura y en el cuerpo, pues soy un convencido de que el pelo es la nueva piel. Quizás la nueva piel para vegetarianos, ¿por qué no?”, se pregunta.

Aunque su estilo es todo lo opuesto a sencillo y natural, para sus creaciones Charlie usa sólo pelo verdadero, pues ‘detesta’ el sintético. “Prefiero mil veces  el cabello real porque ofrece más diversidad en cuanto a la materia y me permite expresarme mejor a nivel de forma, color y textura”, sostiene. En septiembre pasado, su segunda colección, Pájaros de Paraíso, en la que presentó a las modelos desnudas o cubiertas sólo por prendas y accesorios hechos con cabello humano, despertó el entusiasmo y la atención de aquellas editoras de moda que aún no lo habían advertido, así como la atención de los medios.

Pero cantantes de vanguardia como Florence and The Machines o la inglesa Peaches lo habían ‘descubierto’ antes, al igual que Lady Gaga, con quien trabaja desde hace cuatro años. “Nos conocimos en un pub, ambos estábamos muy borrachos, pero nos llevamos bien desde el principio y comenzamos a trabajar juntos inmediatamente, explicó a Salon Business, una revista de los profesionales del peinado; me encanta trabajar con artistas como Gaga, pues con ella nos divertimos como locos”.

A veces Lady Gaga elige un modelo de su colección, como el vestido Pink Flamingo con que fue fotografiada en octubre pasado. Otras,  Charlie crea para ella modelos exclusivos, como The Rose, una inmensa rosa negra “sostenida por kilos de laca”, que llevaba en marzo pasado al salir del hotel Mandarin de Londres. Lady Gaga también recurrió a él para su último video, Bad Romance. “Fue increíble verla luciendo la peluca Labios en el video; me encantó la manera en que la personalizó -dijo a  Salon Business-; mis pelucas le quedan perfectas, divertidas”.

Una peluca desde los primeros bosquejos hasta su realización le lleva desde dos a nueve meses, y ahora sueña con crear piezas para Cher y para Beyoncé, a quien admira ‘por sus looks atrevidos’. También le gustaría hacer algo excitante con Victoria Beckham, si lo llamara;  y se sentiría ‘muy honrado’ de peinar a la reina Isabel… Y si su sitio oficial (charlielemindu.com) aún anuncia la lista de precios por sus servicios a clientes privados, hace ya más de un año que él no atiende personalmente más que a  VIPs, razón por la cual las ganadoras del concurso serán doblemente privilegiadas.

¿Artista o artesano?
  Aunque sus delirantes creaciones  fueron expuestas en el  Victoria&Albert Museum de Londres o adquiridas por museos como el Van Beuningen de Rotterdam, Charlie no sabe aún cómo definirse. “No me siento un artista, pero tampoco un diseñador, pues estoy  más cómodo junto a gente creativa de otros horizontes que a los del mundo de la moda.

Tengo sólo 23 años: me es imposible saber en qué punto está mi carrera; sólo sé que quiero seguir trabajando sin parar. Adoro mi trabajo y quiero hacer muchas cosas diferentes en el futuro”. Pero todavía se le puede preguntar cuáles son las tendencias capilares para el invierno europeo que comienza: “Extensiones más largas y colores cálidos, castaños dorados y castaños ceniza son mis favoritos en este momento, aunque también habrá una tendencia al negro azabache y  al rubio oscuro para aquéllas de tez clara. Y a las que les gustan los rojizos les aconsejo que opten por un bordó profundo, para estar a la vanguardia de las fashionistas”.