Hombres

Julián Elfenbein

Breve retrato de la faceta oculta de un periodista-animador exitoso, que en las noches se acurruca en la cama de su hija de dos años, y se duerme a su lado.

  • Revista Mujer

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Le pregunto a Julián Elfenbein qué cosas le gusta hacer. Me dice que a ir a los partidos de la U y a comer entrañas al Santa Brasa, pero que últimamente va más al parque Bicentenario y a Chuck and Cheese, con sus hijos Benjamín (4) y Sarah (2). De ahí no para de hablar de ellos, de la paternidad, la familia y esas cosas. Pienso que necesitaba un respiro entre tanta pregunta sobre el éxito de sus programas (Fiebre de baile y Talento Chileno, ambos fenómenos de rating en Chilevisión) y su bullada decisión de, así y todo, emigrar a TVN, su nuevo canal. “Hablemos de niños, entonces”, le digo. Y se larga, feliz: “Yo soy superfemenino en la vida, sobre todo en lo que tiene que ver con los niños. Me pongo en su lugar. La Daniela, mi mujer, es más práctica, concreta. Yo duermo con mi hija gran parte de las noches, apretado y con la espalda hecha pedazos. Tenemos una relación casi de noviazgo. Y Benjamín está un poco más grande. Voy a buscarlo al colegio todos los días, a la una, y trato de almorzar con él.

Qué buen papá…
Te explico: yo tengo harta pega. Trabajo en la tele y tengo mi productora. Antes hacía mucho deporte, iba a ver a la U, estudiaba Cábalah. Y todas esas cosas las dejé, porque no me da. O me dedico a crecer como persona o a crecer como papá. Y decidimos que estos años estamos concentrados en ellos.

¿Y la vida social?
Desde que nacieron los niños salimos poco, pero me gusta así. Invitamos gente a la casa y mis hijos dan vueltas por ahí, porque se duermen supertarde. Muchas veces dormimos los 4 en la misma cama.

¿Y duermen bien?
Bueno, la Daniela es buena para dormir, yo no. Y soy mandado en mi casa, así que los fines de semana, que estamos sin nana, nos levantamos muy temprano, los niños y yo. A las 7 estamos vestidos.

¿Mandado?
Es que la Daniela tiene un carácter más fuerte y yo soy más relajado. La gente no me cree porque soy bien maniático del orden. Bueno, no como Jack Nicholson en Mejor imposible. Un tipo normal.

A ver: ¿tiras los calzoncillos al lado de la cama?
No, nunca. Jamás vas a ver que yo no encuentre las llaves del auto. Tampoco esas escenas en que tuviste sexo y vas tirando las cosas como a la pasada. En mi casa no ocurre y si ocurre, en la mañana está ordenado.

Y soy mandado en mi casa, así que los fines de semana, que estamos sin nana, nos levantamos muy temprano, los niños y yo”.