Moda

La mujer que vistió a Hollywood

CASI UN MITO. Su nombre es legendario. Edith Head, jefa vestuarista de los estudios Paramount y luego de Universal, creó el vestuario de más de mil cien  filmes a lo largo de su carrera, desde 1927 hasta su muerte, en 1981, pocos dí­as antes de su cumpleaños número 84.

  • Revista Mujer

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Todas las más grandes estrellas lucieron sus creaciones, desde Bette Davis y Gloria Swanson a Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn y Grace Kelly. Para esta última diseñó el vestido de novia de encaje y tafeta con el que se convirtió en princesa. Head recibió treinta y cinco nominaciones a los Oscar y lo ganó ocho veces, un récord jamás igualado. Un libro de fotografías recientemente publicado en los Estados Unidos  -Edith Head: The Fifty-Year Career of Hollywood’s Greatest Costume Designer, de Jay Jorgensen- recorre su fabulosa trayectoria.

Edith Head comenzó su camino en la industria del cine como dibujante en el departamento de vestuario de la Paramount y, como ella mismo admitiría luego, para pasar la entrevista de empleo pidió prestados los dibujos de una compañera de la escuela de arte en la que tomaba clases. Pero la confesión llegó cuando ya había dado pruebas de que el talento creativo era exclusivamente suyo.

Su primer proyecto importante fue crear la ropa de Mae West en la película Lady Lou (1933). Se dijo que sus vestidos ultraceñidos contribuyeron al inmenso éxito del filme, y desde entonces West requirió que Head se ocupara siempre de su vestuario. Otro diseño icónico de la década fue el sarong de Dorothy Lamour en La Princesa de la Jungla (1936), que se convirtió en un ‘must’ entre las mujeres de todas las medidas. Pero ella recién consideró que había triunfado realmente cuando comenzó a vestir a Barbara Stanwyck (una actriz muy difícil de satisfacer), quien, a partir de entonces, exigió sus servicios en cada contrato. Asimismo, Head se convirtió en su confidente, un rol que jugó con muchas otras actrices a lo largo de los años. Más adelante, en su autobiografía, ella se definiría como “una combinación de psiquiatra, artista, diseñadora, modista, alfileter, historiadora, enfermera y compradora”. Edith Head trabajó en la Paramount durante cuarenta y cuatro años hasta 1967, en que, siguiendo a Alfred Hitchcock, con quien ya había colaborado en numerosos filmes, se pasó a los estudios Universal.

Head fue nominada para treinta y cinco Oscar, incluyendo cada año desde 1948  -año en que se creó la categoría- a 1966. Si bien el primer año no lo obtuvo (aunque ella estaba segura de que lo haría), lo recibió  en los cuatro años siguientes: en 1949 por La Heredera, un drama del siglo XIX protagonizado por Olivia de Havilland; en 1950 obtuvo dos por Sansón y Dalila (color) y por el vestuario de Bette Davis en Eva al Desnudo (blanco y negro) ; en 1951 por Un lugar en el sol; y ganó el que sería su octavo y último en 1974 por El Golpe, con Paul Newman y Robert Redford en los roles principales. La única sombra en su trayectoria es la estatuilla que aceptó por Sabrina, en 1954. El guardarropa de Audrey Hepburn había sido diseñado por Hubert de Givenchy (que fue por cierto el comienzo de una larga asociación y amistad entre la actriz y el modisto) aunque el nombre de éste no figuró en los créditos finales del filme. Head era la vestuarista oficial, aunque se encargó del guardarropa de todos los demás personajes. Cuando llegaron las nominaciones para los Oscar, Head no sólo la aceptó sino que cuando lo ganó, en su discurso de aceptación jamás mencionó al modisto francés.

Pero Edith Head fue responsable de algunos ‘looks’que hicieron historia en el cine, como el vestido sin breteles de Elizabeth Taylor en Un Lugar Bajo el Sol, copiado por cientos de miles de adolescentes en América; los modernos conjuntos con que Audrey Hepburn recorría Roma en la moto de Gregory Peck o los impecables trajes de Tippi Hedren y Grace Kelly, convertidos en sinónimo de la elegancia americana.

A diferencia de la mayoría de sus colegas masculinos, ella pedía su opinión a las actrices, razón por la cual era la diseñadora favorita de las estrellas de los 40 a los 60 como Ginger Rogers, Bette Davis, Rita Hayworth, Shirley MacLaine, Doris Day, Kim Novak, Sophia Loren, Audrey Hepburn, Nathalie Wood o Elizabeth Taylor, con quien la unió una larga amistad (inclusive la actriz vivió un tiempo con Edith y su marido cuando su matrimonio con Richard Burton estaba en dificultades). Pero su gran favorita era Grace Kelly y no dudaba en afirmar que su filme preferido fue Para Atrapar al Ladrón, que ella protagonizó junto a Cary Grant.

Head era una persona muy reservada, pero su peinado, que no modificó desde los años 40, y sus típicas gafas oscuras la hacían inmediatamente identificable (en un principio éstas eran de cristales azulados para poder anticipar cómo lucirían sus creaciones en las películas en blanco y negro). Edith Head conservó el apellido de su primer marido, Charles Head, de quien se había divorciado en 1938, tras quince años de matrimonio, aunque el compañero de su vida fue el también diseñador Bill Ihnen, con quien vivió desde su boda en 1940 hasta la muerte de éste en 1979.

En los años 60 Hollywood comenzó a dejar de lado los dramas de época  y ella sólo trabajaba en un puñado de filmes por año. Su último proyecto fue Cliente Muerto no Paga, con Steve Martin, en el que recreó la moda de los años 40. El filme se estrenó después de su muerte y fue dedicado a su memoria.