Vida Sana

Un freno para la ansiedad

STOP. Se estima que un quinto de la población mundial padece trastornos relacionados con la ansiedad. Aunque parece un engranaje más de la acelerada maquinaria de los nuevos tiempos, es posible combatirlo. Si cree que no tiene tiempo para seguir leyendo, esta nota es para usted.

  • Revista Mujer

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“Te enojas por todo”, “cualquier cosa te molesta” o “yo no era así”, son algunas de las frases que envían a los chilenos y chilenas directo al diván. La mayoría responde a trastornos de ansiedad, patología que se presenta como una angustia permanente y que según la Organización Mundial de la Salud más del 20% de la población mundial la ha padecido alguna vez.

Esta epidemia silenciosa engloba una gran variedad de cuadros clínicos como fobias y episodios maníaco-depresivos y con frecuencia se manifiesta en desajustes cognitivos, conductuales y psicofisiológicos: pensamientos negativos, desórdenes alimenticios, insomnio, rigidez muscular, mareos. Como siempre sucede, el cuerpo avisa.

“Científicamente ningún ser humano puede pasar más de tres semanas sin darse cuenta de que algo está ocurriendo. También está demostrado que no se puede estar más de tres meses ansioso sin tener desórdenes metabólicos y neuropsicológicos, como problemas de concentración y disfunciones sexuales”, agrega Felipe Gallardo, sicólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

TRABAJO, TRABAJO, TRABAJO
Es importante aclarar que la ansiedad es una experiencia universal positiva que se percibe como angustia y surge en respuesta a exigencias o amenazas; como un semáforo que pone en alerta al organismo para adaptarse a una situación nueva. “Una cuota de ansiedad es activante del organismo; el problema es cuando pasa los límites, paraliza. Eso se traduce en cuadros angustiosos y depresivos, en estancamiento del desarrollo personal. Sienten que no avanzan, que sus vidas no tienen sentido”, explica José Pinedo, sicólogo de Red Salud UC. Aunque pueden provenir de distintas actividades, la mayor causa de los trastornos de ansiedad está directamente relacionada con las exigencias laborales adversas y competitivas. Pinedo argumenta: “Nuestro modelo de sociedad no está hecho para que todos trabajen en lo que les gusta. Hoy existe una sobreoferta de profesionales que termina como personas muy frustradas por no trabajar en lo que estudiaron”.

En el caso de las mujeres la presión es más intensa: “Los hombres se llevan el trabajo para la casa, pero la casa no entra al trabajo. En cambio la mujer se lleva la casa entera al trabajo. Además funciona con más culpa y eso genera más trastornos de ansiedad”, explica el sicólogo de Red Salud UC.

Paradójicamente, no hay que angustiarse. Recetas para combatir la ansiedad hay por toneladas. Sólo se requiere la voluntad para seguirlas y así darle un nuevo sentido a la existencia, ésa que tantas veces se cree desaparecida entre los e-mails, el celular, las cuentas y las obligaciones.

Cristián Barría, siquiatra de la Clínica Alemana,  explica que detrás de los trastornos de ansiedad casi siempre está el estrés. “Hay relación clara entre estrés y angustia. Estar gestionando, tener el tiempo justo, no almorzar, crea la sensación de estar en deuda. Si a ese trasfondo de tensión se agrega un problema familiar o económico se desencadena inmediatamente un cuadro de angustia”. Generalmente los casos que llegan a su consulta son ya avanzados e intensos y el tratamiento se traduce en fármacos como antidepresivos y tranquilizantes. Sin embargo, también trabaja con otras técnicas. “La relajación es una de las más utilizadas. También es recomendable realizar deportes, suspender las actividades que generan la ansiedad, descansar y reorganizar las rutinas”, dice el experto.

La experiencia del sicólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile Felipe Gallardo indica que la comunicación es una de las grandes vacunas contra estos trastornos. Los problemas que los generan, tanto en la casa como en el trabajo, deben ser resueltos en un clima de tranquilidad. “Las personas deben ser capaces de conversar, pedir, delegar, antes de que sus problemas se conviertan en un foco grave”, advierte.

Los hobbies son recomendados, pero hay que tener cuidado porque también pueden convertirse en otro foco de tensión. “Mucha gente busca actividades para evadir el estrés, pero lo primero es tener buenas horas de sueño, de recuperabilidad, para compensar al cuerpo. No se trata de incorporar más cosas a la rutina. Hay que alivianar la carga”, continúa Gallardo.

Por eso, construir horarios para todo y respetarlos es otra garantía frente a los trastornos ansiosos. ¿Pero cómo se pueden separar los límites de la casa del trabajo cuando la conectividad es total, cuando se puede trabajar en cualquier parte y hacer vida social en cualquier minuto? “Alguien que no puede apagar el celular, que lo silencie y en la casa se dé media hora para conectarse y devolver llamados”, dice José Pinedo. Y lo dice como experto: “A mí también me pasa. Cuando salgo temprano  a la consulta, dejo un espacio de 9  a 9.30 horas para devolver llamados, y en la consulta lo dejo en silencio. Cuando suena tres veces seguidos y dice ‘casa’, sé que es una emergencia. Pero cuando no se corta, todas las llamadas se vuelven importantes”.

Tarea para la casa


-Organizar todas las actividades, de modo que no generen ‘deudas’. No preocuparse si no resultan como fueron planificadas.

-Evitar la sobrecarga de trabajo y de actividades también en casa.

-Caminar antes de llegar a la casa ayuda a separar el trabajo del hogar.

-Crear espacios de tranquilidad.

-Silenciar el teléfono móvil y darse horarios para responder.

-Utilizar técnicas de relajación. Existen desde ejercicios de respiración (exhalando el doble de tiempo que tarda la inhalación) a prácticas como el yoga, masajes y la hidrogimnasia.

-Recurrir a pensamientos positivos para explicarse los eventos negativos. -Dedicar más tiempo a las personas que se quiere.

-Conversar los problemas con sus cercanos.

-Generar ambientes de sueño y respetar los horarios. Algunos alimentos como manzanas, leche e infusiones ayudan a conciliar el sueño.

-Respetar los horarios de alimentación y evitar estimulantes como la cafeína, el azúcar y la guaraná.

-Desarrollar algún hobbie.