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EDITH PIAF

Diciembre 1915 - Octubre 1963. La historia de Edith Giovanna Gassion es francamente increí­ble. De una infancia triste y dura pasó a convertirse en la cantante francesa más célebre de todos los tiempos. Ganó millones, cosechó grandes éxitos, tuvo muchos amores y admiradores? pero vivió siempre en la más absoluta soledad.

  • Revista Mujer

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Fue, sin duda, la estrella de la canción francesa, especialmente después de la II Guerra Mundial, cuando se consagró como la musa e inspiradora del existencialismo francés. Tuvo muchos amores, como Raymond Asso, Yves Montand, Marlon Brando, Charles Aznavour, Georges Moustaki, Jacques Pills, entre otros. En 1948, de gira en Nueva York, conoció al boxeador argelino Marcel Cerdan. Se enamoraron perdidamente, pero un año después él murió en un accidente de avión, cuando viajaba para ir a su encuentro en París. Edith nunca pudo recuperarse. Se volvió adicta a la morfina y a los tranquilizantes. “Nada existía para mí más allá del momento en que me aplicaba mi inyección y sentía por fin el efecto de la droga”, confesaba. Paradójicamente, esta fue la época de sus mayores éxitos, La Vie en Rose y su célebre Hymne à l’Amour.

Hija de madre cantante y padre acróbata, Edith nació en plena calle atendida por un gendarme parisino, porque su mamá estaba tan borracha que no sintió los dolores del parto. Fue criada por su abuela materna, quien le daba vino en vez de leche, con la excusa de que así se eliminaban los microbios. Luego se reencontró con su padre, y lo acompañó por toda Francia en las presentaciones ambulantes. Ella se ganaba sus primeras monedas cantando en la calle. Tenía 17 años cuando fue descubierta por el dueño de un afamado cabaret. La bautizó como Môme Piaf, el pequeño gorrión. El paso a la fama fue cortísimo. Hoy es leyenda.

En 1962, cansada y adicta, se casó con Theo Sarapo, un joven 20 años menor que ella, quien la cuidó con total dedicación. Murió un año después, a los 47 años. Se le prohibieron las exequias religiosas, por vivir en “pecado público”, según el Vaticano. Con todo, 40 mil personas la acompañaron en silencio hasta el cementerio.