Moda

Toledo, el mentor

Es el Tim Gunn de la versión latina de Project Runway: el que educa, exige y da feedback a los participantes de este reality que se transmite hasta diciembre por el canal de cable Fashion TV. En entrevista exclusiva, el diseñador argentino habla sobre la conflictiva relación entre el ego del creador y el mercado de la moda.

  • Revista Mujer

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“Tener un ego alto al comienzo de la carrera está bien: en ese momento debes demostrar lo que eres capaz de hacer. Después se debe equilibrar eso con lo que pide el mercado, porque es el tiempo de hacer, de responder”.

En el caso de Mariano Toledo, la palabra maestro se aplica por partida doble. Este creador de moda transandino no sólo derrocha talento y cosecha admiración entre sus pares por su maestría como modisto; también es un educador entusiasta, como hay pocos en el mundo de la moda. Al menos, en la moda de este lado del mundo.

Toledo, arquitecto de profesión, ha participado en las semanas de la moda de Londres, Madrid, México, Guadalajara y República Dominicana. Además ha recibido importantes galardones, entre los que destacan el primer premio en diseño de indumentaria en la Bienal de Arte Joven (1991), el Tijera de Plata, que entrega la Cámara de la Moda Argentina (2000 y 2007), y el Trébol de la Fundación Swarovski (2007). En 1995, con el fashion argentino recién en pañales, creó una escuela de diseño de indumentaria que dirige hasta hoy. Formar a las nuevas generaciones de diseñadores es una pasión a la que dedica tanto esfuerzo como a la gestión de sus colecciones, la última de las cuales -SS2011- ofrece estampados 3D, sastrería de cortes deportivos y pantalones de algodón paper touch (efecto papel).

Con estos antecedentes, es lógico que Toledo haya aceptado más que feliz el último desafío que llegó a su ascendente carrera: ser el encargado de interactuar con los diseñadores que participan en la primera edición de Project Runway Latinoamérica, que el canal por cable Fashion TV transmite hasta diciembre. “Me llamaron a mediados de junio, unos meses antes de comenzar las grabaciones. Fue una emoción grandísima; es un show que me gusta mucho. Internamente tenía deseos de formar parte de un reality como éste. Después comenzó la carrera de grabaciones, hasta que me confirmaron que había sido elegido”, cuenta al teléfono desde su tienda en la calle Armenia, en el bonaerense barrio de Palermo Viejo.

¿En algún minuto pensaste decir que no?
Nunca. Este reality me gusta  porque pone de manifiesto las peripecias que sufrimos los diseñadores. La gente cree que nos la pasamos de fiesta en fiesta, sacándonos fotos, cuando eso es sólo una parte de lo nuestro.

¿En tu fuero interno tienes ya a un ganador?
Son todos como mis hijitos… (bromea). El nivel de los concursantes es alto: aprenden y mejoran mucho. Todo está cambiando todo el tiempo, y todo puede ser todavía. Los desafíos son diferentes; el que avanza en uno puede fracasar en otro.

Sueles llamar la atención por tu vestimenta y ahora estás muy producido en el reality. ¿Qué quieres decir con tu look?
Vestirme siempre ha sido un juego, y la moda es un juego también. Convengamos en que para Project Runway mi aspecto es adecuado: me interesa mostrar a la moda como una ciencia en la que intervienen demasiadas variables: la historia, la sociología…

Algunos participantes tienen un buen discurso pero un diseño débil. ¿Será que basta con hacer ropa linda y bien hecha? ¿Qué tan necesario es tener un marco teórico?
En moda hay que escuchar más y hablar menos. El diseño habla por el diseñador. Pero ello no invalida la necesidad del discurso. Es lo que diferencia a un modisto de un diseñador.  Si la moda entrega un mensaje, es un plus que define a los líderes. Si no, sólo cumple su función básica: cubrir el cuerpo.

¿Y qué quieres transmitir tú?
Vitalidad, fortaleza, energía,  carácter, alegría.

¿Te sientes cómodo en el rol que Tim Gunn tiene en la versión norteamericana del programa?
Por supuesto. Puedo des-plegar mi riqueza como mentor. Es algo que hago a través de la escuela que tengo en Buenos Aires. Enseñar es un ejercicio mental que me pone en diferentes situaciones; hace que me esfuerce. En el programa, me pongo en la piel de los participantes para que se encaucen mejor.

¿Qué quisieras que los jóvenes creadores tengan claro?
La disciplina, la calidad, la perseverancia. La sociedad toma ejemplos de éxito rotundo y fácil, pero los referentes realmente importantes han trabajado muchísimo. Además, hoy privilegio la adaptación de la creatividad al mercado. Eso te hace sustentable como diseñador.

¿Los diseñadores deben batallar contra su ego?
Tener un ego alto al comienzo está bien: es el momento para demostrar lo que eres capaz de hacer. Después se debe equilibrar eso con lo que pide el mercado, porque es el tiempo de hacer, de responder. Hoy se ve mucha moda en los medios y también hay mucho consumo. El público sabe de texturas, de fibras, de calce. No lo puedes engañar. Esto pone al consumidor en un lugar de más seriedad y respeto.

En este sentido, ¿te parece que la moda latinoamericana está bien orientada?
Nuestra moda viene creciendo en forma sostenida. Hay líderes de la moda internacional que son latinos, como Francisco Costa o Narciso Rodríguez.  Pero la moda latinoamericana es muy diversa; cada país tiene su propio acento.

Algo tendremos en común…
Yo diría que el espíritu festivo, y el entender a la mujer como una persona  sensible y con una sensualidad relacionada con lo afectivo. Es  colorida y voluptuosa.
 
¿Cuál es nuestro punto débil?
Nos falta historia, somos muy jóvenes. En Europa ya había concepto de moda cuando acá andábamos prácticamente desnudos, si bien nuestras civilizaciones eran avanzadas en otros aspectos. ¿En qué nos afecta esto? En la calidad y tradición de los oficios, en el desarrollo de la industria y en la configuración de una identidad, algo que recién estamos esbozando.
 
En el año 2005 declaraste que la moda era ‘snob’ y que tenías ‘antídotos contra el mundo fashion’. ¿Todavía piensas así?
Es que la moda es muy absorbente y frenética; te quita mucha energía y fagocita todo lo que tiene a su alrededor. Por eso trato de que no se meta en mi entorno afectivo. En mi casa, que se hable de otras cosas.