Belleza

Lancí´me: 75 años de savoir-faire

Lujo puro. La emblemática marca francesa de la rosa está de cumpleaños, y lo celebra con una historia cargada de tecnologí­a, innovación y, por supuesto, belleza. En el sentido más femenino del término.

  • Revista Mujer

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Un castillo. ¿Habrá algo en el mundo que se asocie más rápidamente con el concepto de lujo que estas espaciosas construcciones rodeadas de magníficos jardines, que han servido de hogar para reyes y princesas? Pues bien, cuando el visionario Armand Petitjean se decidió a crear una marca cosmética a comienzos del siglo XX -para ser más precisos, en 1935, es decir, hace exactamente 75 años- buscó inspiración en el castillo de Lancosme, levantado sobre una colina de la región de Indre, al centro de Francia. A poco andar, y para resaltar aun más el espíritu francés de su marca, eliminó la letra ‘s’ del nombre del castillo e incorporó el acento circunflejo sobre la letra o.Y así nació Lancôme.

Petitjean podría haber escogido cualquier castillo europeo. Incluso, podría haber optado por uno más conocido, que remitiera con más facilidad al concepto de lujo que quería abrazar con su marca. Pero no. El castillo debía ser francés, porque este emprendedor tenía un anhelo en mente: ayudar a construir un liderazgo francés en el mercado de la cosmética. Para él era un asunto de justicia. “Me había dado cuenta de que los franceses estaban cada vez menos presentes en el mercado de la belleza. Dos casas norteamericanas habían tomado el control, no sólo en el mercado estadounidense, sino en todo el mundo. Sentí que era hora de que una empresa francesa se les uniera”, declaró en alguna oportunidad. Por lo mismo, Petitjean se preocupó de que cada uno de sus productos fuera un fiel representante del savoir-faire francés; esa envidiable capacidad de gozar la vida con elegancia que caracteriza el garbo innato de las parisinas.

La empresa creció rápido. Sorprendentemente rápido. Seis años después de abrir su primer local en el número 29 de la Faubourg Saint-Honoré de París -donde hasta hoy funciona una de las 12 tiendas emblemáticas de la marca-, los productos Lancôme ya estaban disponibles en 30 países, hazaña nada fácil en tiempos tan lejanos a la globalización de hoy. Uno de sus caballos de batalla era la crema Nutrix, producto antiedad que creó en 1936 y fue relanzado en 2006 como Nutrix Royal.

Ni siquiera la Segunda Guerra Mundial, que comenzó en 1939, logró frenar a Petitjean. En 1942, creó una escuela para ‘techniciennes’, donde, tras nueve meses de estudio, mujeres “inteligentes y de estilo” (como él mismo las describió) aprendían sobre masajes, maquillaje, nutrición,  fragancias y otros asuntos relacionados con la estética, además de expandir la buena fama de la marca. Todo esto sin dejar de presentar novedades al mercado de la belleza: en 1941 se lanzó Discoteint, y en 1945, Poudre Velours, dos maquillajes por los que las mujeres hacían fila para comprar.

El broche de oro llegó en 1962, con la apertura de una fábrica en Chevilly-Larue, cerca de París. Esta magnífica instalación pronto fue bautizada informalmente como ‘el Versailles de la Perfumería’ y consolidó a Lancôme como una de las marcas cosméticas con más tecnología, más glamour y más ADN francés. El camino hacia la cúspide de la belleza internacional había quedado pavimentado.

LA ROSA
Aunque la marca Lancôme es reconocida en todo el mundo por la rosa que usa como símbolo, ésta llegó a la empresa recién en 1974 para representar valores como la distinción, la delicadeza, la feminidad y, por supuesto, la belleza. Todos conceptos que sin duda encarnan las mujeres que han sido escogidas como rostros para las campañas de la marca. Entre ellas, Isabella Rossellini, vinculada a Lancôme desde 1983 y por más de 12 años; Inés Sastre, la modelo de la elegancia eterna; Kate Winslet, actriz de espíritu libre y fuerte; Juliette Binoche, la belleza francesa por excelencia; Anne Hathaway, tan radiante como apasionada, y desde 2010, Julia Roberts, esbelta, espléndida, espectacular.

La diversidad de las mujeres escogidas por la marca para sus tres áreas de acción (maquillaje, tratamiento de la piel y perfumería) habla también de un concepto siempre vigente y no estereotipado de lo que se entiende por belleza y por femineidad. “Las voceras de Lancôme no se parecen entre sí, pero comparten la visión del mundo que tiene la marca y que se puede resumir en pocas palabras: le beau, le bon, le bien (lo bello, lo bueno, el bien)”, ha dicho Youcef Nabi, presidente mundial de Lancôme. “El futuro de la humanidad radica en ‘lo femenino’ en la medida en que es inclusivo y no promueve una oposición de sexos. Ahora más que nunca, 75 años después de su creación, la femineidad definida por Lancôme es segura, tangible, responsable y firmemente anclada en su tiempo”.

A lo largo de su historia, muchos productos de la empresa creada por Petitjean se han hecho cargo de este contemporáneo concepto de mujer. Y, con ello, han dejado una huella profunda que trasciende la historia de la marca para inscribirse en los anales de la belleza y la cosmética global. Hablamos de Trésor, perfume creado por el propio Petitjean en 1952, que luego fue relanzado en 1990, y  desde ese año ha figurado siempre en el listado de las 10 primeras fragancias más vendidas en todos los puntos de venta selectivos -es decir, de lujo- en el mundo. Este 2010 se presentó una nueva versión, llamada Trésor in Love. O de Kéracils, que en 1987 apareció como la primera máscara de pestañas que no sólo aportaba color sino también agentes tratantes. Además, claro, de las líneas para el cuidado de la piel Primordiale, Absolue, Rénergie y la revolucionaria Génifique, lanzada en 2009, el primer tratamiento para la piel que trabaja a nivel genético. Pura innovación y tecnología.

Petitjean ya no está, pero su sueño sí. La empresa que él fundó produce nada menos que 91 millones de unidades de cosméticos anuales. Y no están guardados en bodegas. Cada segundo que pasa, 3,5 productos Lancôme son comprados en alguna parte del planeta. La seducción del lujo no termina.

LA HISTORIA

EL SIMBOLO


La famosa rosa de Lancôme fue creada en 1974. Simboliza femineidad y delicadeza.

PERFUME LEGENDARIO


Magie Noire, creado en 1978, es hijo del perfume Magie, nacido en 1950.

POEME


Este perfume dio femineidad a los años 90, muy marcados por lo unisex.

PURA TECNOLOGIA


Génifique revolucionó los tratamientos antiedad, al trabajar a nivel genético.

TRESOR X 3


LARGA HISTORIA. Es uno de los perfumes más vendidos de la marca y también el que más transformaciones ha enfrentando. En las fotos, los frascos de 1952, 1990 y 2010.