Moda

Lo que quedó de las semanas de la moda

Coparon la agenda del estilo durante septiembre y dejaron tras de sí­ no sólo un buen resumen de las tendencias que vienen, sino también una estela de copuchas, escándalos y noticias que aún son saboreadas por el mundillo fashion.

  • Revista Mujer

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Nueva York: 09 al 16 de septiembre
El color más trendy: Blanco impoluto. Protagonizó una corriente inspirada en el minimalismo de los 90.
La tendencia más hot: el look setentero. Estuvo presente en los dos desfiles más reseñados en los blogs de moda: el de Badgley Mischka, con su mezcla High & Low (alta costura con ropa de uso diario) y Marc by Marc Jacobs, con sus vestidos de jersey de silueta y estampados muy Charlie´s Angels.

La nueva IT girl: Leighton Meester. La actriz de la serie Gossip Girl fue más fotografiada que Victoria Beckham.

El restaurante de moda: The Lion, en la calle 62. Francisco Costa, el diseñador de Calvin Klein, invitó aquí a cenar a sus clientas vip. Entre ellas, Katie Holmes y Juliane Moore, quien tuvo el tino de aparecerse con un modelito rojo de Costa.

Los accesorios más celebrados: las sandalias en patchwork de gamuza de colores contrastantes que creó Julian Louie, un ex estudiante de arquitectura de sólo 25 años, en colaboración con la marca Aldo. Se dijo que se convertirían en objetos de colección.

Cibeles, Madrid: 17 al 22 de septiembre
Las ganadoras: la diseñadora catalana Teresa Helbig, premio L´Oréal a la mejor colección, y Alazne Bilbao, rostro de un perfume de Ágatha Ruiz de la Prada y de Triumph, quien fue premiada como la mejor modelo.

El video más visto en You Tube: las modelos del desfile de María Lafuente, cayéndose en una pasarela cubierta por un resbaladizo polvillo de metal.

Lo más aplaudido: las modelos con arrugas y canas que desfilaron para Juan Duyos: Paola Kortis, Sabine Jost, María Ange Schmitt y Eloísa Berceo.

Dos tendencias clave: el neominimalismo de clara influencia noventera (Jesús del Pozo, Lemoniez) y su opuesto, el barroco (Victorio & Lucchino, de la Prada).

Londres: 17 al 22 de septiembre
Lo más comentado: las modelos desnudas en el desfile del francés Charlie Le Mindu, so pretexto de destacar sus sombreros y zapatos. “El público, incómodo, no sabía bien para dónde mirar”, apuntó el Daily Mail. Le Mindu parece amar los escándalos: en la versión anterior de este evento, presentó tocados hechos con ratones…

El personaje clave: Kate Grand. La editora de la revista Love hace castings y llama a famosas -muchas de ellas, amigas personales- para que asistan a los desfiles. “¿Habrá algo que ella no convierta en oro?”, se pregunta The Guardian.

El look de moda: Los 70. Mientras en otros Fashion Week la influencia de esta década se dejó ver principalmente en la ropa, en Londres la estética setentera primó en el styling. Modelos con pelo muy Farrah Fawcett y mejillas con bastante blush se dejaron ver en los desfiles de House of Holland, Nicole Farhi y Felder Felder.

Milán: 22 al 29 de septiembre
La declaración top: Susy Menckes, quien desde el Herald Tribune se ha convertido en una de las críticas de moda más respetadas (si no la más), afirmó que esta semana en Milán fue la mejor que ha visto en años.

El escándalo: Elena Miró, etiqueta de alto diseño para tallas grandes que se presenta en la Semana de la Moda de Milán desde hace 5 años, fue marginada.

La estrella: Naomi Campbell. Cumplió 25 años en el modelaje y se la pasó de fiesta en fiesta. La celebración comenzó en Londres, con el lanzamiento de una edición limitada de poleras, y remató en Milán con un bullado homenaje de Domenico Dolce y Stefano Gabbana.

Los desfiles con más celebrities:
Giorgio Armani y Roberto Cavalli. Al primero fueron George Clooney, Megan Fox, Valeria Mazza y Alejandro Gravier; Anna Wintour y varias celebridades más. Al segundo, Heidi Klum, Natalia Vodianova y una delgada Laetitia Casta.

Dos tendencias clave: el barroco, en los accesorios con flecos y lenjuelas de Cavalli; los encajes florales e incrustaciones de joyería de Dolce & Gabbana y las carteras de asa pequeña de Armani; y la mezcla de estampados disímiles (gráficos frutales, animal print, rayas, lunares) en prendas holgadas y fluidas.

Fue la opción de Prada, Missoni, Moschino y Blumarine.