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ISIDORA GOYENECHEA. 1836  1897  Bella y audaz empresaria, dedicó su vida a consolidar el imperio Cousiño. Llegó a tener una fortuna de catorce millones de pesos, cifra estratosférica para la época. Dejó establecido que parte de ella se utilizara en la creación de hospitales, escuelas y un asilo para mineros discapacitados.

  • Revista Mujer

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Tuvo una infancia feliz en Copiapó, junto a su hermano Emeterio, donde crecieron rodeados de lujos y comodidades. Su madre, Luz Gallo, enviudó en la década de los 40, y al poco tiempo se casó con Matías Cousiño, también viudo y con un hijo, Luis.
Los hermanastros, Isidora y Luis, se enamoraron y se casaron en 1855. Juntos se hicieron cargo de los negocios familiares. Viajaron mucho, a veces durante largas temporadas, trayendo desde Europa todo lo necesario para sus empresas: cepas originales francesas para la futura viña Cousiño Macul, nuevas tecnologías para las minas de Lota y Coronel, pinos y eucaliptos para el Parque de Lota, las primeras crías de salmones, entre otros productos. Incluso se dieron el tiempo de fomentar el arte trayendo a Chile al célebre pintor Raymond Monvoisin.
Pero entre tanto viaje y negocio no perdieron el tiempo. Tuvieron siete hijos, cuatro hombres y tres mujeres. Al comenzar la década de los 70 se instalaron en Santiago, en el barrio Dieciocho. Luis le mandó a construir un palacio a su adorada Isidora. Ella no escatimó en gastos para encargar a París los cuadros y muebles que lo adornarían, previendo que sería escenario de tertulias, banquetes y recordados bailes. Juntos también trabajaron, por encargo del gobierno, en la construcción del Parque Cousiño, actual O’Higgins. Pero Luis no alcanzó a verlo terminado, pues una tuberculosis fulminante acabó con su vida a los 38 años de edad.
Isidora no se dejó abatir por la viudez y tomó en sus manos la conducción del imperio familiar. Hasta sus últimos días se dedicó a ampliarlo y modernizarlo, llegando, por ejemplo, a implementar la primera central hidroeléctrica de Sudamérica, la central Chivilingo.
En 1882 se publicó una lista con los mayores patrimonios nacionales. La fortuna de Isidora fue calculada en 14 millones de pesos, cifra extravagante en aquellos tiempos. Era la segunda mujer más rica del país, después de Juana Ross de Edwards, cuyo capital se estimaba en un par de millones más.
Fue generosa con su inmensa fortuna. Para la Guerra del Pacífico se encargó personalmente de aumentar la producción de carbón para entregársela a los navíos en combate. Además, puso a disposición de la Armada su buque más grande, el Matías Cousiño, lo que le valió el reconocimiento del entonces presidente Aníbal Pinto.
Se preocupó también de mejorar la calidad de vida de los mineros, mandando a construir para ellos mejores casas, nuevas iglesias y establecimientos, pavimentando calles e inaugurando hogares de menores.
Isidora Goyenechea  murió en un viaje a París en el año 1897. Fue velada en Chile en medio de un sentido homenaje de los mineros de Lota. Gran empresaria y gran mujer, estableció en su testamento que parte de su fortuna se utilizara en la creación de hospitales, escuelas y en un asilo para mineros discapacitados.  Su descendencia vivió en el Palacio Cousiño hasta 1940, año en que fue donado a la Municipalidad de Santiago para que hospedara a las visitas ilustres que venían a la capital. Así, personajes como Golda Meir y Charles de Gaulle, entre otros, pudieron evocar los goces y encantos de doña Isidora.