Moda

Manual de Eco Moda

Saas Brown, directora del Fashion Institute of Technology en Florencia, Italia, está por lanzar el más completo libro sobre moda ecológica que hasta ahora se ha publicado. Más de 60 diseñadores del mundo que usan materiales orgánicos, apoyan el comercio justo o trabajan con comunidades artesanales están en este compendio. Su autora conversó con revista Mujer.Como adelanto al lanzamiento del libro, creó la página www.ecofashionforum.com, donde entrega información sobre los 64 diseñadores reseñados, las inciaticas ecológicas de las grandes marcas y los eventos de moda eco que se hacen en todo el mundo. 

  • Revista Mujer

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“Nosotros mismos debemos ser el cambio que deseamos ver en el mundo”. Con esta cita de Mahatma Gandhi, la diseñadora de moda Saas Brown –profesora del Fashion Institute of Tecnology en Nueva York y directora de la sede que esta escuela tiene en Florencia, Italia– invita a leer su esperado primer libro, Eco Fashion (Moda Eco). Un trabajo que, como esta frase lo sugiere, habla de cómo la moda ecológica es en sí misma un ejemplo de cambio. Pero, sobre todo, de cómo la propia moda ecológica está cambiando para mejor. 

El volumen de 208 páginas, con más de 282 imágenes, llegará a las librerías del primer mundo a mediados de septiembre, en tres idiomas: inglés (editado en Inglaterra por Laurence King y distribuido en Estados Unidos por Chronicle Books y Thames & Hudson), italiano (editado por Logos) y en español, gracias a la editorial Blume en Barcelona.

En Eco Fashion reviso la escena de la moda eco en todo el planeta”, explica Saas. “Este es un libro sobre el buen diseño que además devuelve algo al entorno. Me pareció que hacía falta un libro que se enfocara en lo fashion, más que en lo eco. Quiero que sea una suerte de testamento para esa aburrida moda ecológica que se asocia con simples poleras cafesosas”.

Para muchos, la moda ecológica todavía es sinónimo de esas fomes poleras beige que mencionas… El auge de la moda ecológica es un largo camino que está lleno de monstruosidades bien intencionadas y piezas feas o aburridas. Desde hace poco tiempo las palabras ‘moda’ y ‘ética’ pueden convivir cómodamente, porque la moda eco nació dentro de iniciativas relacionadas con el desarrollo de comunidades pobres, el reciclaje y el cuidado del medio ambiente. La ropa, por ende, era concebida por activistas o por funcionarios de ONGs, no por estetas ni por diseñadores. 

¿En qué momento entra en escena el diseño propiamente tal? 
En los 90 comenzó a existir cada vez más información sobre el calentamiento global, la contratación de menores en la industria y la inequidad entre ricos y pobres, lo que hizo que la gente sintiera la necesidad de generar cambios. Por eso, mientras los gobiernos todavía están midiendo, investigando y debatiendo, muchos individuos, empresas pequeñas y hasta grandes corporaciones están buscando qué hacer para cuidar el medioambiente.

¿Es la moda una industria muy contaminante? 
La industria textil y la de manufacura de ropa, sumadas, usan más agua que ninguna otra industria (con excepción de la agricultura) y generan una gran cantidad de desechos de todo tipo. Por otro lado, un norteamericano promedio tira a la basura cerca de 31 kilos de ropa al año. En el Reino Unido, más de 900 millones de prendas se botan cada año. Esto es un problema, porque los textiles sintéticos no se biodegradan. Los tejidos sí se descomponen con el tiempo, pero en ese proceso emiten gas metano, que aumenta las emisiones de Co2 y, con ello, el calentamiento global. Llevar toda esa ropa a África tampoco es la solución, porque esto ha devastado su frágil industria textil y de confección. 

La moda eco se asocia con reciclaje, uso de materiales orgánicos o biodegradables y producción con conciencia social. ¿Cuál es el concepto que unifica todas estas propuestas?
La sustentabilidad. En ropa eso significa que tanto en la obtención de materias primas como en el proceso de fabricación y el de distribución no se produzca contaminación y no se dilapiden recursos naturales o humanos. Y, también, que el objeto pueda ser reabsorbido por el sistema al final de su ciclo de vida. Muy pocos productos cumplen completamente con esta descripción. La mayoría opta por centrarse en alguno de estos puntos. 

Mucha gente cree que se trata sólo de iniciativas de marketing y no de convicciones profundas. Mientras más evidente sea la necesidad de hacerse cargo del calentamiento global, la conciencia ecológica va a seguir proliferando, tal como el componente ‘cool’ de preocuparse por el tema verde. Esto estimulará el surgimiento de propuestas vacías, pero también aumentará las iniciativas sustentadas en un interés genuino por cuidar el planeta. Sobre todo porque hoy los diseñadores que trabajan con conceptos ecológicos, desde lo masivo hasta el couture, pueden ser juzgados, sólo desde el punto de vista estético, junto con los nombres más importantes de la moda. 

¿Puedes dar algunos ejemplos?
Claro. La marca finlandesa FIN, por ejemplo, compra bonos de carbono (sistema de incentivos económicos para empresas que reducen sus emisiones de gases) y reinvierte sus ganancias en la generación de energías limpias. Angela Johson, de Arizona, premiada por The Fashion Group International, es un gran ejemplo de reciclaje: se ha hecho famosa por sus vestidos de fiesta diseñados a partir de viejas poleras, las que muchas veces son donadas por sus propios clientes. Otro buen ejemplo es ModaFusion, un colectivo de graduados del Institut Français de la Mode, en París, que creó una colección de ropa interior con una cooperativa de prostitutas de una favela de Río de Janeiro. En el lanzamiento, desfilaron las mismas prostitutas. 

El rescate de técnicas artesanales también se vincula con la moda eco. ¿Por qué?
La moda eco no  trata sólo de cuidar el planeta, sino también a las personas que lo habitan. El trabajo con artesanos y la promoción del Fair Trade o comercio justo (sistema de intercambio comercial que vigila el respeto por los derechos de los trabajadores) busca mejorar la calidad de vida de las personas. Y para eso crea fuentes de trabajo que rescaten sus tradiciones, utilizando técnicas artesanales en diseños sofisticados y de gusto global. 

La moda muchas veces se ha inspirado en lo étnico. ¿Qué es diferente ahora?
Siempre ha habido en la moda propuestas con bisutería africana, vestidos bordados de la India o chalecos peruanos tejidos a mano. La gran diferencia está en que cada vez más creadores están trabajando con comunidades en sociedades que favorecen a ambas partes y que se alejan del criterio de ‘mano de obra barata’ que antes primaba. 

En tu libro aseguras que la mirada eco incluye también maneras nuevas de entender el negocio de la moda.
Pienso que estamos ad portas de un cambio global, cruzado por la conciencia social y ecológica. En su libro The Cultural Creatives (Los Creativos de la Cultura), Paul Ray y Sherry Anderson aseguran que el 26 por ciento de la población norteamericana –cerca de 50 millones de personas– y unas 80 a 90 millones de personas en Europa están demandando cambios y cambiando sus conductas de consumo. En moda, esto se traduce no sólo en la preferencia por materiales y procesos de producción sustentables, sino en cambios fundamentales en el concepto y esquema del negocio. 

¿Cómo cuáles?
Mark Liu, por ejemplo, ex alumno de la londinense escuela Saint Martin’s, creó la línea Zero Waste (Cero Desperdicios) sólo con rectángulos de tela, para reducir al mínimo el usual 15 por ciento de tela que se pierde en el proceso de corte. Rebecca Early, de Londres, trabaja con el concepto de upcycling, que busca alargar los ciclos de vida de las prendas. Para esto, cubre las manchas de la ropa usada con impresiones fotográficas o tinturas reactivas. La ropa puede después ser devuelta a su taller para ser nuevamente transformada y vendida. Aforest,  proyecto de la portuguesa Sara Lamúrias, se preocupa de que todos los insumos provengan de un máximo de kilómetros de distancia, para evitar la emisión de gases que provoca hacer la tela en un país, los botones en otro, la confección en otro y el bodegaje en otro. Y podría seguir y seguir…

 

Linda Laudermilk, calificada como ‘la Vivianne Westwood de lo eco’ por la revista Elle, es una de las pioneras de la moda eco en el segmento del lujo. Con varios desfiles en París en el cuerpo, esta creadora norteamericana comenzó a sentir un vacío que llenó trabajando con materiales sustentables cuando ningún modisto de su nivel lo hacía. “Sus diseños paran el tráfico y gritan el mensaje: la ecomoda también puede ser divertida, femenina (o no) y supercool”, dice Saas. 

 

Alexandra Faro, inglesa, trabaja con la llamada seda de la paz, un tipo de tela que espera que el gusano rompa el capullo antes de hilar las fibras. También usa lanas escocesas generadas en las redes del comercio justo y tinturas vegetales. “A la hora de diseñar, trabaja como un artista, explorando y adorando los errores que inevitablemente se producen”, explica Saas.