Hombres

Salí­ con

Este actor y payaso confiesa que le da un uso especial a cada parte de su cuerpo: su cabeza, por ejemplo, le sirve para pasarse rollos; sus oí­dos, para ?sapear? las conversaciones ajenas, y sus ojos, durante toda su adolescencia fueron su arma más importante de seducción. 

  • Revista Mujer

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Pelo Loco

“Lo he llevado en casi todos los estilos. Por una época desgarbado, luego con un gran jopo a lo Roman Polanski, y ahora último para atrás a lo Andy García. Además también me lo he
teñido de casi todos los colores: por ejemplo, rojo o amarillo. Pero cuando traté de hacerme
canas me quedó la cabeza completamente celeste como una vieja octogenaria. En ese momento decidí que ya nunca más experimentaría”.

 

Pobre estómago

“Cuando me pongo a comer asquerosidades no me para nadie: empanadas, panes con mayo, hot-dogs, comida chatarra y un cuanto hay. Y mi estómago resiste estoico y nunca me decepciona. Pero igual trato de cuidarlo para no engordar”.

 

La cabeza

“Me sirve para pasarme rollos. Me invento miles de historias de lo que me dijeron y de lo que no me dijeron. Soy terrible, debe ser porque soy superegocéntrico y creo que todo el tiempo, todo el mundo está pensando en mí. Y por lo mismo, siempre trato de trabajar para no pensar tanto en lo que dicen de mí. De hecho el trabajo lo inventaron para eso, y es el mejor psicólogo para un enrollado”.

Papada y carrete

“Sobre todo cuando paso  por épocas en que me pongo bueno para el trago y la fiesta. Pero me carga que me comparen con un hamster en invernadero o con la Arenita de Bob Esponja por la papada y los cachetes abultados”.


Mis grandes pies

“En comparación con mi estatura: mido 1,76 y calzo 46. Los tengo tan largos, que a veces de perfil parezco una ‘L’ mayúscula. Me calzan perfecto con el skate”.