Hombres

…Gonzalo Vivanco

Este actor, que es archiconocido por sus diversos roles en culebrones mexicanos y venezolanos y que ahora encarnará a uno de los personajes centrales de la serie de Fox, Kdabra, me sorprendió por su seguridad en sí­ mismo y por su gran talento para imitar acentos latinoamericanos.

  • Revista Mujer

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Gonzalo Vivanco (35) es el típico actor chileno que ha triunfado en el extranjero pero que acá no lo conoce ni su tía. Tiene una pinta de estrella tal, que ha tenido que firmar más de algún autógrafo en su tierra natal. Y cómo no va a llamar la atención si mide más de un metro noventa y además camina con ese típico airecillo de famoso –a dos centímetros del suelo–, como si viniese recién llegando de Hollywood. Es sencillamente imposible no voltear a mirarlo. “Aunque no todo el mundo me conoce, igual cierta gente me ha parado en la calle. Sobre todo los que me han seguido en teleseries tan famosas como La Gata Salvaje, Acorralada y otras muchas que he hecho en Colombia, Miami y Venezuela”, dice, y luego no sé porqué extraña razón me habla como venezolano.

–¿Por qué haces eso? –le pregunto admirada por su innecesario despliegue de histrionismo, y responde que sólo lo hace para demostrarme hasta qué punto llega su nivel de mimetización con otras culturas. “Lo hago para que veas que puedo pasar por venezolano sin ningún problema. De hecho tomé clases para neutralizar mi tonito cantadito y así poder protagonizar más teleseries”, me cuenta, mientras muestra sus versiones de acento mexicano, colombiano y cubano. “¿Viste que bien me sale?”, pregunta entusiasmado, y luego me sorprende con una salida aun más divertida: ofrece su puño para chocarlo con el mío (tipo película de raperos gringos) y en ese momento sí que ya no puedo más de la risa.

Cuenta cómo llegó a estar donde está. Al principio formó parte de la generación de talentos de TVN y luego ‘aleonado’ por su propia madre se fue directo a probar suerte a Estados Unidos sin ninguna garantía. “En pleno aeropuerto me rompió el pasaje de vuelta a Chile y me dijo que no regresara si no era convertido en estrella”, recuerda, explicándome además que allá pasó más de una pellejería. “Dormía en un auto, me bañaba en las duchas públicas de la playa y me alimentaba sólo con Mc Donald’s”.

–¿En serio? ¿Y por qué no te volvías’ –le pregunto, y me responde que su tenacidad era a prueba de todo. “Porfié y porfié… Fui a miles de audiciones hasta que finalmente lo logré: me descubrieron y entré de lleno a la industria de las teleseries, y ahora ya estoy contratado por Fox, que es una de las cadenas más grandes de Norteamérica, para hacer Kdabra”, me dice satisfecho. No sólo en Estados Unidos se caracterizó por su obstinación, sino también en Chile. ¿Un ejemplo? Cada vez que se enamoraba de una mujer realizaba lo que fuera por conseguirla. “Una vez, por ejemplo, llegué a tal extremo con una que le escribí canciones, y hasta le rayé un grafiti en el muro del frente de su casa, donde se leía: ´Te quiero, Francisca´”.

–¡Qué atroz! Y obvio que no te pescó, ¿cierto? –le pregunto enjundiosa y asiente con una terrible cara de cordero degollado.