Hombres

…Los Magic Twins

Es tanto el gusto por la adrenalina y el peligro de este par, que dicen estar dispuestos a arriesgar mil veces su pellejo con tal de conseguir un logrado ilusionismo.

  • Revista Mujer

Compartir vía email

Siempre creí que los Magic Twins eran gemelos, pero no. Sólo son dos tipos físicamente muy parecidos: Nicolás Luisetti (32) y Jean Paul Olhaberry (25). Y aunque practican el ilusionismo desde hace casi una década y son famosos hace años, su mejor actuación de la vida ocurrió en la obertura del Festival de Viña. “Fue como un verdadero terremoto habernos ganado la Antorcha. Quedamos tan eufóricos que sólo el terremoto real nos obligó a poner los pies nuevamente sobre la tierra”, cuenta Nicolás, quien anda vestido igual que su colega. Ambos usan chaquetas de cuero negras, jeans, zapatillas y camisas blancas. Aseguran que así se sienten más unidos entre ellos y con la magia. “Nos gusta usar la misma ropa para conectarnos mejor. Para los shows más importantes incluso usamos los mismos calcetines y calzoncillos como cábala”. Cuenta Jean Paul, quien en ese momento le echa un vistazo rápido a su ropa interior para verificar si lleva la misma de su compañero.

–¿Andái con los calzoncillos blancos largos? –le pregunta a Nicolás, quien automáticamente se mira dentro del pantalón y le contesta que no, que lleva los amarillos cortitos.

–Es que hoy no necesitábamos la cábala –dice como si nada, dejándome completamente estupefacta por su nivel de complicidad.Están tan compenetrados que incluso se podría suponer que comparten la polola:

–¿Ambos están con la misma mujer? –bromeo. Pero lo niegan. Aclaran, eso sí, que actúan como un verdadero monstruo de dos cabezas, siempre predispuestos a practicar cualquier acto de magia que signifique peligro. “Nos encanta la adrenalina, buscar los máximos riesgos en el escenario. Hemos hecho de todo: inmersión en cubos de agua con cadenas, actos con cuchillos ultrafilosos y hasta nos hemos colgado en vigas como murciélagos por horas. Somos tan arriesgados que ninguna compañía nos quiere asegurar”, me explica Jean Paul, con el mismo ímpetu con que un niño relataría las hazañas más grandes de su día. Al parecer el parcito no ha madurado. Nicolás, por ejemplo, confiesa que “desde chiquitito he sido igual. Imagínate que a los cinco años armaba tanto jaleo en mi casa, que hasta los doce me tuvieron a punta de puro ritalín, y ni con eso me calmaban. Era un monstruito”.

–¿En serio? Debe haber sido superdifícil ser tu mamá –le apunto, sintiendo algo de lástima por la pobre mujer. Entonces Jean Paul se pone serio y comienza a hablarme de las insólitas performances que ha realizado con total descaro en plena vía pública, como la de levitación en el Paseo Ahumada, en medio de cientos de transeúntes. “Estuvimos por horas ahí parados perpendicularmente a seis metros de altura… No sólo impactó a la gente, sino que la sacó completamente de su rutina. Nos pudimos haber matado, pero lo importante fue que entretuvimos a miles de personas”, afirma Jean Paul, mientras Nicolás sentencia que ambos están completamente locos.