Hombres

…Mauricio Jiranek

Este peluquero argentino se está haciendo cada dí­a más famoso con su fashion emergency en TVN. Ahí­ saca la belleza a veces ultraescondida de las mujeres. Y cuenta que son cada dí­a más los chilenos que, superando el miedo al ridí­culo, asisten a su peluquerí­a para teñirse el cabello.

  • Revista Mujer

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El argentino Mauricio Jiranek (41) debe ser uno de los peluqueros más famosos por estos días. Tiene su propio fashion emergency en elmatinal de TVN y le hace el look a varios personajillos de la farándula. Lleva más de 25 años en esto –con cuatro peluquerías entre Santiago y Mendoza– y cuenta que ha conquistado a la mayoría de su clientela haciendo uso de sus artimañas más rebuscadas de seducción. “Esto se presta para el coqueteo. Ser peluquero va más allá de peinar. Vos tenés que seducir a la clienta, hacerla sentir linda y, bueno, por ahí la convencés y te terminan invitando a salir… Eso sí, yo siempreme niego porque aunque me encantan las mujeres, prefiero no mezclar las cosas”.

–¿Y de verdad te gustan las mujeres? Debes ser uno de los pocos heterosexuales de tu gremio, ¿no? –le pregunto, y me sonríe con picardía. “Sí, la verdad es que escaseamos. La mayoría son gays y no lo disimulan para nada. Al contrario, mientras más se les nota, más les gusta. Son bien escandalosos, yo siempre les digo ‘las peluqueras’, pero nos llevamos muy bien”, dice con una mirada tan canchera que me deja bien claro para dónde va su micro.

Luego se arregla el flequillo perfecto confesándome que aquel peinado no es fruto de la improvisación, que demora más de cuarenta minutos por la mañana. “Apenas salgo de la ducha, debo aplastarme el casco por más de media hora con un gorrito y luego hacerme brushing. Aunque tú no lo creas, mi pelo es terrible, muy liso y me nace como para afuera. ¡Es horrible! No puedo salir así no más”.

–De acuerdo. O sea que como buen Argentino eres enfermo de la facha, ¿no? –le digo, y me responde que sí, que de hecho le importa bastante su look. Y que en Argentina podía darse el lujo de ser muchísimo más rupturista con su vestuario. “Me gusta verme bien, qué sé yo… Aunque como aquí son más conservadores he tenido que tranquilizarme un poco, ¿me entendés?, ya no puedo andar con tantos colores o aparecer con camisas floreadas”, dice explicándome además que a diferencia de Chile en su país es muy normal que los hombres se preocupen un montón de la apariencia. “Allá es muy común hacerse la manicure o ponerse cremas por la noche. Pero aquí la cosa es diferente: los hombres son más estructurados; sienten demasiado miedo al ridículo”, cuenta. Aunque dice que la cosa está cambiando y que cada día son más los que van a su peluquería en busca de una transformación. “Tímidamente están apareciendo. Vienen a taparse las canas o a cambiarse el peinado. Pero entran con mucha vergüenza, como escondidos. De hecho los tengo que andar camuflando en un box para teñirlos. No les gusta que se sepa que están ahí aplicándose productos en el cabello”, cuenta y en tono canchero concluye que si los chilenos se pusieran más seguido en sus manos tendrían muchísima mejor suerte con las féminas.