Hombres

…Remigio Remedy

Este actor ya dio la vuelta completa: fue galán, se pegó varios porrazos en la vida y ahora está feliz con los roles secundarios que le tocan. Pero, eso sí­, le darí­a lata interpretar a un gay... Es que le gustan demasiado las mujeres.

  • Revista Mujer

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Hace tiempo que a Remigio Remedy (44) no lo dejaba tan contento un rol como el que hoy interpreta en el Conde Vrolok de TVN; Darío, su personaje, lo tiene completamente satisfecho. “Estar en el elenco de las teleseries nocturnas es lo máximo. Se trabaja muy cómodamente y con mucha rigurosidad”, dice.

–¿Y te da lo mismo no estar entre los protagonistas? –le pregunto, y me responde que no, que a diferencia de la gran mayoría de sus colegas él no tiene ese tipo de egos. “No me interesa figurar, sólo me conformo con interpretar un rol medianamente interesante… Ya he madurado; desde hace mucho tiempo que no soy protagonista. Ahora tengo roles secundarios y estoy feliz con eso”, comenta. Y aclara que no añora para nada sus viejos tiempos de galán, cuando interpretaba personajes guapos que conquistaban a todas las féminas. “Nunca estuve muy satisfecho con esos roles. Eran demasiado tontos y simplones, no iban conmigo. Yo quería más profundidad, y por eso me terminé rebelando y saliendo de la tele”.

–Y luego anduviste pasteleándote un poco, ¿o no? –lo increpo con claro afán enjundioso, y él con una sonrisa ratifica mi afirmación explicándome que por aquellos tiempos era muy joven y estaba un tanto confundido. “Pasé por un período medio pastelero porque estaba bastante decepcionado de la tele… De pronto me había hecho famoso y aunque yo seguía siendo el mismo, todo el mundo me trataba de otra manera. Simplemente no podía soportarlo; no tenía ni las herramientas familiares ni morales para enfrentar lo que pasaba, así es que terminé chocando en estado de ebriedad y casi me muero. Así se completó de desarmar mi carrera”.

–¿O sea que ahora estás rehabilitado? –le pregunto, y en tono de broma me responde que no, que sigue siendo igual de ‘malnacido’. “Continúo chicha fresca nomás”, dice, y luego, en el mismo tono de leseo, comenta que no siente ni un grado de vergüenza cuando se desnuda ante las cámaras. “Digo ‘perdone lo poco’ nomás… Y después lo hago. A estas alturas no tengo muchos prejuicios. Creo que lo único que sí me molestaría hacer sería interpretar a un gay en teleseries. Me gustan demasiado las mujeres para darme la lata de fingir que no por más de seis meses”, explica.

Y después se va en la profunda confesándome que siempre se ha considerado un poco hippie y que cree profundamente en la fuerza de la naturaleza. “Por ejemplo, tengo ocho gatos de los que aprendo a cada minuto”, dice admitiendo que hoy por hoy sólo quiere dejar atrás sus días de “perro nuevo y atolondrado” y acercarse cada vez más a la cautela y sabiduría del mundo felino.