Hombres

…Pablo Zúñiga

Le encanta hacerse el chistosito. Durante nuestra cita nunca supe si hablaba en serio o en broma. Al menos no paré de reí­rme.

  • Revista Mujer

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El periodista Pablo Zúñiga (37) no se anda con rodeos. El conductor del late show Influencia Humana en Telecanal dice que su programa se conforma de lo que ‘botó la ola’, partiendo por el singular Jorge Castro de la Barra –su panelista estable– y terminando por él y su curioso sentido del humor, por supuesto. “Somos tipos superpoco masivos. Yo, por ejemplo, he estado un montón de tiempo en televisión y aún no logro ningún tipo dereconocimiento. De hecho cada vez que salgo a la calle, nadie me dice nada o, lo que es peor, me gritan: “Ahí va el tipo del programa de la Vivi”.

–¿O sea que te tratan como si fueras su mascota? –le pregunto, y aunque responde que sí, aclara que ahora, que es dueño de su propio show, confía en que será diferente. “Estoy superesperanzado en que la gente ahora sí comenzará a identificarme… Me siento más cómodo que nunca. Entrevisto a quien quiero y meto la cizaña que deseo. De hecho, los entrevistados quedan al borde de chorearse conmigo”, me cuenta, admitiendo además que la única razón por la que ninguno se ha ido indignado es porque no lo toman muy en serio. “Todos conocen mi tipo de humor diferente”, comenta con una extraña risilla maliciosa.

Y luego confiesa –medio en serio, medio en broma– que desde su época de coanimador de Gigantes con Vivi anhelaba tener más protagonismo. “Siempre lo quise, pero como no podía hacer Gigantes con Pablo, porque nadie me hubiese pescado, decidí desmarcarme de Canal 13 y hacer algo por mis propios medios”, relata.

–¿Y cómo te llevabas con Vivi? –le pregunto, y me responde que muy bien, que incluso llegó a ser su representante especial. “Yo siempre me presenté como su asesor pero ella nunca lo supo. La ayudé mucho. Recién ahora se destetó de mí cuando se fue a Mega”.

–¿En serio? Pero al menos admites que te veías un poco como su ´pequeño saltamontes’ –le digo para molestarlo–, y me contesta que está absolutamente consciente de que nunca tuvo el porte ni la musculatura de Hotuiti. “Yo soy más bien pequeño. Pero igual nos reíamos harto con la Vivi…Eso sí, ahora debe estar bien molesta conmigo luego de que en mi programa dije que me la había comido para escalar posiciones”, dice sin una pizca de arrepentimiento. Río y lo sigo escuchando: “Nunca me la comí, lo dije de puro nerd que soy nomás. En todo caso me encanta ser así. Me siento completamente identificado con el nuevo concepto de ‘cool-nerd’ que apareció en el New York Times. Admito que soy un poco loser”, aclara y luego comete el acto más ‘peculiar’ de la tarde: como su gran gracia me revela que tiene ‘deformemente’ largo el dedo índice del pie, ante lo cual no puedo dejar de reír.