Moda

Marcelo, El Grande

Este arquitecto de imponente estatura se ha convertido en un paladín argentino de la moda ética: promueve el trabajo con comunidades indígenas y el respeto por el medioambiente. Desde diversas pasarelas –entre ellas el Ethical Fashion Show de París– ha desplegado su mensaje en favor de lo que llama ‘lujo simple’: formas sencillas, materiales nobles.

  • Revista Mujer

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Es inevitable. Cada vez que el diseñador argentino Marcelo Senra sale a recibir aplausos después de un desfile, el público no puede evitar comentar su imponente humanidad. Qué se le va a hacer; no son muchos los diseñadores que, como él, se acercan a los dos metros de altura, obligando hasta a las modelos más espigadas a doblar sus cuellos hacia atrás para mirarlo. Afortunadamente, los comentarios no se quedan ahí. Marcelo no sólo es grande por su talla, sino también por el espacio que ha ganado en el mundo de la moda latinoamericana gracias a su talento y la claridad de su propuesta.

Distinciones no le faltan: en 1993 recibió el premio al Diseñador Revelación, que se da en Argentina a los creadores en alza. Dos años más tarde obtuvo el primer lugar en un concurso internacional de moda organizado por la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Católica de Chile. En 1999, el gobierno bonaerense lo escogió para representar a Argentina con un desfile en el Carrousel del Louvre, en París. El 2000 abrazó la apetecida Tijera de Plata, la distinción transandina más importante en moda.

Marcelo no comenzó su etapa de estudiante aprendiendo sobre moldería, telas y cortes, sino haciendo planos, mapas y cálculos matemáticos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Morón. Sólo más tarde, ya con algunos de los mencionados galardones en la mano, ganó dos becas que le permitieron perfeccionar sus intuitivos conocimientos de moda en dos importantes epicentros del rubro: la Saint Martins School of Arts & Design de Londres y el Saga International Design Center, en Copenhague, Dinamarca.

“Siempre me gustó la moda, pero entré a estudiar arquitectura porque en mis tiempos no existía la carrera de indumentaria textil. Cuando me recibí, fui profesor de diseño en la UBA (Universidad de Buenos Aires), trabajé un poco como arquitecto y hasta gané un concurso, con un proyecto de escultura para Rosario”, explica desde sus oficinas en Buenos Aires.

A poco andar, este diseñador nacido en la provincia de Salta se convirtió en uno de los creadores más destacados de la movida de diseño bonaerense que surgió con el fin de la dictadura en Argentina. Según el diario El Clarín, “es uno de los argentinos más respetados y siente a muchos de los nuevos diseñadores como sus hijos. Está acostumbrado a vestir a celebridades sin que ese sea el secreto de su éxito”. Máxima Zorreguieta, la argentina que se casó con el príncipe heredero de los Países Bajos, la actriz española Carmen Maura y hasta la ex modelo Claudia Schiffer están ahí para confirmarlo.

Pero el éxito no nubla a Marcelo, quien caracteriza por ceñirse fielmente a los principios que rigen su postura en el mundo de la moda, sin importar los vaivenes de las tendencias o los encargos de las famosas. “Hoy me considero un arquitecto de mujeres. Para crear moda, la arquitectur ame aportó definición en las formas, texturas y colores. En mi trabajo, ellas buscan la funcionalidad, sin perder lo estético”, explica.

–Usted siempre ha dicho que apuesta por el lujo simple. ¿Le parece que el concepto de lujo estámal entendido en el mercado de la moda?

–Pienso que es mal interpretado principalmente por las consumidoras, quienes creen que se trata de llevar la marca colgada sobre ellas. Compran la imagen que ven en las revistas. Para mí, el lujo es tener materiales exquisitos, nobles y autóctonos, en formas de estructuras simples.

De ello no hay mejor ejemplo que su colección primavera– verano 2010, que abrió la última BAF Week (Semana de la Moda de Buenos Aires). También se presentó en octubre en Chile, como parte del evento Vida Simple, gestionado por la consultora Raíz Diseño en el Parque de las Esculturas de Providencia. Y, además, participó ese mismo mes en la sexta edición del Ethical Fashion Show, en París, la pasarela más importante del mundo para quienes se inscriben en las filas de la moda con conciencia ambiental y social. 

Animado por el afán de rescatar las tradiciones y expresiones culturales de este lado del mundo, Senra bautizó su última colección como Espíritu Latinoamericano. En ella predominan los vestidos de corte imperio en versiones maxi y mini, enriquecidos con pecheras de plumas y guardas coloridas; los ponchos tejidos, las siluetas inspiradas en las prendas de diferentes etnias latinas y su elegancia ancestral.

El acento está puesto en las texturas, donde Senra hace gala de un gran trabajo de investigación. Hay lanas amasadas, fibra de chaguar –que forma parte de la artesanía tradicional de la cultura wichi, en la zona de la provincia de Chaco– y hasta hilo de papel o acero quirúrgico. Los colores son, en su mayoría, terrosos, tostados, aunque además está presente el azul.

Las referencias principales provienen de lo andino y altiplánico, a través del uso de lanas de origen camélido (llama, alpaca, vicuña) con sus tintes naturales, sinmodificaciones. Pero también está presente la Amazonía y su tropical exuberancia. Y hay también estampados de Milo Lockett, artista plástico de 40 años que tuvo una empresa textil y causó furor en la última ArteBa (una importante feria de galerías de arte contemporáneo que se hace en Buenos Aires) por su trabajo realizado en conjunto con comunidades indígenas de Chaco y Formosa.

–Llama la atención en sus últimos dos desfiles el uso de pestañasmuy potentes como parte del styling. Incluso hay una imagen de estas pestañas abriendo su página web, en lugar de la clásica foto de pasarela.

–Estas pestañas son el complemento perfecto para el concepto de esta colección, cuyo look está arraigado, en parte, en el espíritu salvaje de la Amazonía.

–Usted utiliza mucho hilado. ¿Por qué?

–Es la trama que teje la prenda. Y sus ventajas son muchísimas: adaptabilidad, confort, practicidad en su mantenimiento. No le veo desventaja alguna.

–Actualmente el mundo de la moda pareciera estar mirando hacia Latinoamérica, comoantes se dirigió hacia Oriente. ¿Somos el nuevo target de lo étnico?

–Creo que, ante la mirada de los gurúes de lam oda, quienes ya se cansaron de mirar hacia el Oriente, aparecemos como una cultura diferente y aún desconocida. Se sabe poco de nuestros materiales y de nuestros orígenes.

–¿Qué beneficios y qué peligros puede traer esto?

–Lo bueno es que en el futuro seremos presencia, más que tendencia. Pero sí corremos el peligro de que, por falta de información y de un buen concepto, se utilicen mal nuestros materiales.

–¿Corre la moda sustentable el riesgo de ser sólo una tendencia pasajera?

–No creo que se trate de una tendencia pasajera, siempre y cuando se informe sobre el tema y se tome conciencia de lo que significa para el mundo. Si algo aprendí en el Ethical Fashion Show de París es que lo ético, que es lo nuevo en moda y tiene que ver con valorar y preservar el trabajo de nuestros artesanos, con ser una fuente de trabajo para ellos, todavía no se toma con la debida responsabilidad y respeto en el mundo. Aún haymucha gente que no tiene la menor idea de lo que es la moda ética. Falta información. Mucha información.