Hombres

…Francisco Pizarro

No tiene nada en común con su tocayo conquistador español. Este actúa en la teleserie Sin Anestesia de Chilevisión; estuvo en las tablas francesas y organiza toda clase de eventos en clubes nocturnos de última moda.

  • Revista Mujer

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Al actor Francisco Pizarro (30) más de alguien lo vislumbra como el próximo galán alternativo de la escena criolla. De hecho, cumple a cabalidad con los requisitos: no es nada de feo, se viste con chaquetas de terciopelo al estilo conde Drácula, forma parte del elenco de la teleserie Sin Anestesia de Chilevisión, anima eventos nocturnos en clubes de última moda y, como si esto fuera poco, ha actuado en más de alguna obra de teatro en Francia. Más taquilla ni que lo hubiesen mandado a hacer. Y aunque a él no le guste, hasta lo comparan con Benjamín Vicuña. “¡Pero si somos superdistintos!”, exclama, aclarándome luego que, aunque se llama igual que el conquistador español, no tienen nada en común. “Él vino a apoderarse de las tierras y a matar, yo vine a conquistar el amor”.

–¿Pero no es un poco siútico decir eso?–le pregunto, y de inmediato me sorprende con su particular enfoque del mundo. Me cuenta, por ejemplo, que tuvo los bríos de autobautizarse ‘Cosmo’ porque, según él, le traía mejores vibras que Pizarro. “Me regalé el derecho de llamarme como yo quería. Aunque nunca falta el pesado que me pregunta qué me creo”, comenta.

Y luego, por aquellos malabares del destino, justo me toca el infortunio de encontrarme con un pelo negro y grueso en mi taza de café. Grito “¡qué asco!”, pero ni con eso logro sacarlo de sí mismo. Increíblemente, continúa hablándome, como si nada, de su carrera y de su alucinante experiencia teatral en Francia. “Fue lo mejor que me pudo haber pasado. Fue casi un milagro haber podido interpretar una obra de Jean Genet en París… Aunque debo decir que los franceses son mucho más intelectuales que nosotros: ya lo vieron, lo escucharon y lo leyeron todo”, me explica.

Y después me confiesa que es tan amante de la noche y de las actividades nocturnas, que hasta organiza karaokes en el Centro Cultural Amanda, de Pablo Mackenna. “Hago kararocker, que es como un karaoke, pero con banda en vivo. Me lo tomo súper en serio. Tanto, que como animador siempre ando ultraglamoroso: con frac, anillos grandes y botas de cuero”, me dice, explicándome, además, que en el día también se preocupa de cultivar su look. “Nunca abandono ese estilo. Tiene que ver con mi afán de parecer caballero antiguo, un poco entre dandy y rockero. A veces hasta llego al excentricismo de colocarme mi traje blanco con botas rojas… Pero nunca falta el que me grita: ¡Ridículo!”.

–¿En serio? ¡Por Dios que es mala la gente!–le digo, y él asiente con la cabeza, y yo no puedo dejar de confesarle que, en una de esas, también le vociferaría lo mismo.