Hombres

…Gonzalo Feito

Me llevé más de una sorpresa con este personaje, pero lo que más llamó mi atención fue su optimismo. ¡Se alegra hasta cuando le cae excremento de pájaro!

  • Revista Mujer

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Gonzalo Feito (33) admite que siempre ha tenido el perfil perfecto para trabajar en un programa como CQC. Toda su vida ha sido un tipo tan inquieto e impredecible que le habría costado un mundo adaptarse a un formato más estructurado. “Jamás hubiese podido estar en un noticiario tradicional, por ejemplo. No me habría aguantado las ganas de agarrar al político y hacerlo rabiar un poco”,me explica con lamisma cara de niño pícaro con la quemás adelanteme confiesa todos los cambios que experimentó su vida, luego de que se hiciera famoso.

Lo más notable –dice– fue que con su trabajo en TV se le abrieron las puertas de par en par para entrar al “paraíso de lasmujeres”. “Cuandome hice conocido comencé a vivir una época de picaflor absoluta. Pero, a la larga, las minas comenzaron a no pasarlo tan bien porque no veían ningún compromiso de mi parte. De hecho, bastaba con que pretendieran enrielarme un poco, para que yo desapareciera al toque”.

–¿Y cómo desaparecías?, ¿les decías que tenías que ir a comprar cigarrillos acaso? –le pregunto, y aunque igual me lanza una mirada sarcástica, aclara que llegó un punto en que comenzó a pasarlo tan mal con su “inestabilidad emocional”, que tuvo que recurrir a un sicólogo. “Fui porque tenía que ordenarmis emociones. Y bueno, aprendí unmontón de cosas, entre ellas, a involucrarme responsablemente y cumplirle ami pareja”, dice. Luego, sorpresivamente, mientras estamos de lo mejor disfrutando un café en una terraza, le cae excremento de pájaro en toda la mano, e increíblemente se alegra: –¡Es de buena suerte! –exclama,mientrasmemuero del asco, pero él ni se avergüenza; es tan optimista que es incapaz de comprender la repugnancia del evento. “Soy intrínsecamente positivo. Tanto que hasta puedo alegrarme con una cagada de pájaro. De hecho cada mañana me digo: ‘contento, señor, contento’”.

Y luego, para demostrarme su otra cara de lamoneda, lamás esforzada,me relata que a los 18 años, por un verano completo, estuvo ganando plata como temporero. “Era supersacrificado.Me rompía los dedos sacando frambuesas… Pero en todo caso fue mejor que hacer el servicio militar. De hecho lo hice para escaparme de los milicos. Lo que pasa es que mi papá quería obligarme a cumplirlo, para enrielarme, porque según él, yo estaba demasiado despelotado e inquieto”, cuenta y confiesa que por aquella misma época también trabajó de barman y que era muy “diablillo”. “Una vez, en un matrimonio, me dio por curar al novio… Le di tantos cortitos que después no podía pararse de lo borracho”,me cuenta. Me quedomirándolo y no sé por quéme surgen ganas de conocer a su polola. “¿Qué le habrá hecho?”, me pregunto.