Belleza

A tono con el sol

Lentamente nos estamos acercando a esos dí­as de playa y de piscina. Cuidarse de los rayos UV con un filtro solar de 30 SPF es un consejo que no pierde vigencia. Los expertos prefieren recomendar el autobronceante en vez de esos "dañinos baños de sol", pero ellos conocen la realidad: a muchos les gusta "quemarse". Para los amantes del sol, bien vale una guí­a de cómo hacerlo de la manera más cuidadosa posible.

  • Revista Mujer

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Es cierto que el sol ilumina, da energí­a y entrega el calor que tanto echamos de menos en el invierno; pero cuando llega, hay que comprar un buen stock de filtros solares.

La piel de nuestro cuerpo es más gruesa o más delgada según la zona que recubre: la del pecho, por ejemplo, no es la misma que la que protege el talón: es más delgada y requiere mayor protección.

Las caracterí­sticas de la epidermis varí­an de una persona a otra, según su genética. Hay algunos tipos de piel que tienen más melanina que otros (es la sustancia natural que da color al cabello, la piel y al iris de los ojos y además actúa como barrera natural del cuerpo ante el sol) y mientras mayor cantidad sea (las morenas producen más que las colorinas, por ejemplo) mayor protección frente a los rayos UV.

Pese a estas diferencias, los especialistas insisten en aumentar la protección solar con la utilización diaria de cremas en las zonas más expuestas, como las manos y la cara. La dermatóloga Patricia Cerda advierte que “todas las pieles deben protegerse por igual. Es como comer: todos tienen que hacerlo y lo que varí­a es la intensidad. Una persona de piel clara deberá aplicarse protector más veces que una de piel oscura: cada dos horas”, aclara.

Hay que tener claro que las diferentes partes del cuerpo requieren distinta atención. “La cara y cuello deben estar constantemente protegidos porque se manchan más que cualquier otra zona. Son las que están más tiempo expuestas a los cambios de temperatura, los rayos UV, el viento y, también, el maquillaje. En el caso de los párpados, que es una pielmuchomás delgada, yo recomiendo derechamente usar anteojos”, afirma.

Si bien los baños de sol no son recomendables (por el posible desarrollo de cáncer de la piel), los especialistas conocen la realidad: a muchos les gusta tumbarse bajo el sol para lograr un tono oscuro en cuerpo y rostro. Como saben que no todos están conscientes de lo dañino de los rayos UV, lo primero que hacen es recomendar el uso de autobronceante para lucir ese tono deseado. En caso de que la propuesta no sea acogida, es necesario seguir ciertos pasos.

Limpiar

Esto significa exfoliar la piel, es decir, eliminar las células muertas que se acumulan constantemente. Si no se retiran, quedan adosadas en la epidermis y cuando reciben los rayos UV durante más de una hora, se forman manchas.

Lo recomendable es hacerlo dos dí­as antes de ir a la playa o a la piscina.

Patricia Cerda recomienda aplicarse productos exfoliantes sobre el cuerpo, ojalá, dos veces a la semana. ¿El cutis? Una a dos veces. El efecto se produce de manera inmediata, porque la piel queda brillante.

Existe también otra opción: la de recurrir a un centro de estética y practicarse un tratamiento completo de limpieza del cuerpo. También están los métodos caseros que consisten en usar aceite y sal marina, que juntos actúan como exfoliadores. Otra alternativa es una purificación más dulce: con miel y azúcar, las que además neutralizan la piel.

Hidratar

Diariamente el cuerpo requiere de humectación, algo que se hace más necesario aún durante los meses de verano. Al encontrarse en contacto directo con una serie de agentes externos –arena, aire acondicionado y sol– la epidermis requiere de mayor cuidado todaví­a. “Durante este perí­odo, conviene usar todos los dí­as una crema hidratante para el cuerpo, rica en vitaminas A y E. í‰stas nutren y le dan humedad, flexibilidad y resistencia a la piel. En la noche es recomendable una crema con péptidos (aminoácidos naturales que entran en la capa de la piel y que previenen y tratan el envejecimiento cutáneo), porque dejan el cutis hidratado y luminoso.

Patricia Cerda asegura que todas las vitaminas son importantes, peromás relevantes son las antes mencionadas, ya que ayudan a atacar el fotoenvejecimiento y el cáncer a la piel.

No sólo las cremas hidratan nuestro cuerpo. La nutricionista de la Clí­nica Dávila, Gloria Rebolledo, explica que la hidratación interna del cuerpo es de vital importancia antes de exponerse al sol. Recomienda tomar al menos un litro y medio de agua diariamente, además de ingerir tres frutas frescas durante el dí­a y dos porciones de verduras. “También se puede dar humedad a la epidermis con mascarillas naturales como las que están hechas de palta, o las que son ricas en agua y vitamina, como el pepino, la papa y los espárragos”, afirma.

Alimentación

í‰sta juega un papel importantí­simo en la calidad de piel que tenemos. La nutricionista Gloria Rebolledo asegura que las frutas y las verduras aportan gran parte de las vitaminas y minerales que la piel necesita para protegerse de los rayos solares. Las más beneficiosas son los ricas en agua y en vitaminas antioxidantes, como los carotenos (éstos producen los radicales libres y disminuyen los riesgos de generar arrugas), presentes en tomates y zanahorias, por ejemplo. “Las frutas, especialmente las cí­tricas, son altamente recomendables, más aún si se acompañan de una adecuada ingesta de lí­quido (1 litro y medio diario)”, aclara la nutricionista.

Otros alimentos para tener en cuenta también son elmango, el melón, el zapallo, la albahaca, el cilantro, las acelgas, los dientes de dragón y los espárragos.

No hay que dejar de lado las vitaminas E y B, que se encuentran en el pescado y las legumbres. La particularidad de estos alimentos es que evitan la deshidratación de la piel.

Bronceado

Hay que ser prudentes y controlar que las primeras exposiciones al sol sean graduales. La dermatóloga Patricia Cerda recomienda usar un filtro con protección 30 SPF, como mí­nimo, al empezar la temporada estival. “Lo importante es aplicarse el factor solarmedia hora antes de exponerse al sol y repetirlo cada tres horas. Además, se deben evitar los horarios en que el sol es más peligroso: de 11.00 a 16.00 hrs.

La doctora Cerda advierte que la cara, el cuello, los labios, el pecho y los párpados son las partes más delicadas. “Y muchas veces también, se nos olvida protergerlos. A la mayorí­a de la gente se le olvida echarse factor en el cuello, labios y párpados. Creen que basta con una pasada por la cara, y no es así­”, aclara.

Otro í­tem a considerar cuando se está decidido a exponerse al sol: las manchas. “Las personas que ya las tienen, deben cubrí­rselas con el mismo factor 30. Ojalá utilizar una base protectora y, sobre ella, el protector”, dice la dermatóloga. Hay algunas mujeres que se exponen directamente a los rayos UV con maquillaje y no es lo más recomendable. “Lo importante es lavarse la cara y luego aplicarse un filtro solar”. Aconseja que para después de un dí­a de playa es bueno usar un tónico hidratante, que arrastre todo eso que no saca la leche de limpieza, y luego aplicar un producto hidratante.

¿Y las que no quieren?

Para aquellas personas que prefieren derechamente escapar de los daños del sol, existen maneras de lucir un tono café: los autobronceantes. Los hay en cremas y en spray, y la gran gracia de estos últimos es que brindan un color saludable.

La subdirectora de la Escuela de Estética Integral de AIEP, Isser Donoso, asegura que lo único que se necesita antes de someterse a este procedimiento es la misma hidratación y exfoliación que requiere la piel previamente a la exposición solar. Haciendo esto, se logra un efecto homogéneo sobre su superficie.

Una nueva alternativa cosmética es el Bronceado Natural DHA, el mismo que utiliza Paris Hilton. El producto funciona sobre la base del extracto de caña de azúcar y es aplicable en todo tipo de pieles. El efecto permanece por 10 dí­as y no requiere de secado alguno tras su aplicación.