Belleza

Grandes amigos de nuestra piel

Pueden traer muchos beneficios: atenúan manchas, regularizan la superficie cutánea, exfolian e hidratan desde la profundidad. Es importante aplicar protector solar mientras se utilizan como tratamiento porque su acción hace que se pierda la primera capa de células muertas que tiene la piel y, de esa forma, ésta queda más vulnerable a los efectos de los rayos UV.

  • Revista Mujer

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No es casualidad que las mujeres de la corte francesa se pusieran vino añejo en la cara para obtener las propiedades del ácido tartárico (que viene de la uva), ni que Cleopatra se bañara en leche agria (se cortaba por las altas temperaturas que hay en Egipto).

El uso de los ácidos en la piel es muy beneficioso por su acción exfoliante y por su capacidad de reactivar el metabolismo celular, lo que ayuda a mantener la piel joven, saludable y conmenos lí­neas de expresión. También atenúan manchas, regulan la superficie cutánea e hidratan profundamente. La mayorí­a se encuentra en productos naturales, pero han sido sintetizados en laboratorios para incorporarlos en las fórmulas de diversos productos cosméticos.

También se pueden utilizar como peelings quí­micos en diferentes concentraciones (en rigor, la reina del Nilo se hací­a peeling con ácido láctico), y en el caso del ácido hialurónico, actúa como relleno dérmico.

El destacado dermatólogo norteamericano Howard Murad, uno de los pioneros en el uso de estos productos exfoliantes para la piel, explica: “La concentración segura (de ácidos) aprobada por la FDA, Food and Drug Administration, para utilizar en productos cosméticos es de un 10% con un ph igual o mayor a 3,5, para evitar la sensibilidad al sol. Cuando se usa en consultas por profesionales capacitados, las concentraciones seguras son de un 40% con un ph de 3,0, porque mucha acidez puede tener consecuencias adversas. La máxima preocupación de la FDA es que mucho ácido podrí­a producir inflamación en la piel”.

Si se aplica un ácido en la piel, es importante saber que hay distintas opciones. Están los productos cosméticos que tienen concentraciones bajas y que son perfectamente utilizables en casa. La cosmetóloga Marí­a Olga Estrada explica que si aplicamos diariamente ácido en la piel, lo que hacemos es regenerarla y lograr que vuelva a lucir joven y radiante. También están los peelings quí­micos, que son los procedimientos realizados por profesionales capacitados (médicos o cosmetólogas), en los que se aplican ácidos en concentraciones más altas, que a veces llegan hasta el 70% (sólo en el caso de doctores). Eso puede ser agresivo e irritante para la piel y, por lomismo, deben dejarse para la época de invierno. Si se hace un tratamiento de 6 a 8 sesiones con una concentración de sólo un 30 o 40%, está comprobado que es más efectivo en comparación a una sola aplicación con un 70% (que además puede ser muy cáustico). En el caso de concentraciones más bajas, no representa problema usarlos en cualquier época del año, siempre que se use factor solar. “Se deben evitar en casos de lupus, rosácea en estado avanzado, herpes o algún tipo de dermatitis”, agrega.

Dentro de la variedad de ácidos, existen los Alfa Hidroxiácidos (AHA), que según la cosmetóloga Marí­a Olga Estrada sirven para los problemas de la piel por la exposición de los rayos ultravioleta, por ejemplo, cuando hay ruptura del colágeno y la elastina, y cuando se han alterado los melanocitos (encargados de producir la melanina). Los más utilizados son el glicólico, el cí­trico y el láctico.

También están los Beta Hidroxiácidos, que son solubles en aceite. Eso significa que pueden penetrar el poro y exfoliar las paredes del folí­culo. El más común es el salicí­lico y se usa en casos de acné donde existe un taponamiento que impide que salga el aceite a nutrir y lubricar la piel.


Las estrellas

Lejos, los más usados son los AHA, y el rey de ellos es el ácido glicólico, que deriva de la caña de azúcar. Según Marí­a Olga Estrada, es el quemás se utiliza porque es una molécula pequeña, que penetra fácilmente en la piel y es menos irritante. Ayuda a disolver el cemento biológico (que es el que une las células muertas entre sí­), que por el clima seco se endurece e impide que las células se renueven a los 28 dí­as. “Hay un resultado más importante que es el que le llama la atención a la ciencia: al sentir el ácido, la piel se irrita y usa todos sus mecanismos de defensa para desprenderse de él. Lo que se logra es una hidratación profunda que viene de adentro hacia fuera, una irrigación sanguí­nea muy fuerte que trae oxí­geno y nutrientes a la célula, y por último una vasoconstricción, en que todo vuelve a la normalidad”, agrega.

La especialista recomienda usar bloqueador solar encima, porque los ácidos eliminan la barrera de células muertas que de alguna manera nos protegen del sol. Por eso, para pieles sensibles, es mejor usarlo de noche.

Otro ácido muy beneficioso dentro de esta categorí­a es el cí­trico, que proviene de ese tipo de frutos y que tiene como función ayudar a la formación de colágeno, retraer y tensar la piel, y además aclarar las manchas. Se puede usar de dí­a, porque es antioxidante y ayuda a luchar contra los radicales libres.

Y por último el láctico, que se obtiene de la leche agria y se considera un hidratante por excelencia. También exfolia, pero al tener una molécula un poco más grande, su efecto es menos notorio. “Si uno quiere hacerse una máscara hidratante y no tienes nada a mano, te pones yogur natural y tienes listo un peeling”, recomienda la cosmetóloga.


Rellenos dérmicos

El ácido hialurónico es una sustancia que está presente en nuestra piel y es capaz de captar y mantener su humedad. Con la edad, la regeneración celular se hace más lenta, lo que provoca la pérdida de una gran cantidad de este componente. Los laboratorios lo han sintetizado para su utilización en cremas o lociones que ayudan a prolongar la capacidad de retener agua. Al ser un producto conocido para la piel, también puede usarse para rellenar surcos profundos.

La dermatóloga Patricia Cerda señala que se puede inyectar para devolver el volumen inicial de la piel y dejar un resultado muy natural. Su efecto dura alrededor de nueve meses, porque se absorbe. La especialista lo recomienda para los surcos profundos como los nasogenianos, contorno de labios y arrugas del entrecejo.


Otras alternativas

La asesora técnica de Mesoestetic –laboratorio especialista en el desarrollo de productos para el tratamiento y cuidado médico de la piel–, Mónica Collell, enumera otros ácidos menos comunes, pero igual de efectivos que los nombrados anteriormente.

Mandélico: Se obtiene de las almendras amargas y es ideal para detener el envejecimiento cutáneo, hiperpigmentaciones y para un manto hidrolipí­dico grueso. Facilita la reducción del poro dilatado y deja un brillo natural.

Fí­tico: Se saca de las semillas de cereales y frutos secos y da como resultado una exfoliación superficial.

Azelaico: Frena los melanocitos hiperactivos, inhibiendo la pigmentación. Tiene propiedades antioxidantes.

Resorcinol: Modifica la permeabilidad de la piel, mejora su textura y combate las hiperpigmentaciones por su efecto blanqueante