Belleza

Sanar la piel

Para aminorar las consecuencias de ciertos trastornos en la dermis, debemos tomar algunas precauciones a tiempo. En el mercado de la estética hay varios productos que pueden ayudar.

  • Revista Mujer

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La piel es esencial para nuestra supervivencia porque actúa como una barrera del organismo, protegiéndolo del entorno. Cuidarla no se trata sólo de una cuestión estética: debemos prevenir o controlar algunos problemas que pueden influir en nuestra calidad de vida.

A pesar de que la mayoría de las enfermedades que afectan al rostro no se pueden evitar –factores genéticos, hormonales y especialmente la radiación UV influyen bastante– sí es posible disminuir sus efectos.

Pero si cada paciente es constante, se preocupa de tener cuidados básicos y recurre a tratamientos específicos, estas imperfecciones pueden pasar casi inadvertidas. Acá damos algunas luces de cómo mejorar el estado de la piel y destacamos los tratamientos más adecuados para cada patología.

Manchas

Son condicionadas, según el dermatólogo del CentroMédico Biomer, Gonzalo Pantoja, por un tema cultural: “Estamos acostumbrados a tomar sol sin o con mal uso de los protectores solares”. Estas imperfecciones se producen porque un grupo de células que están bastante profundas en la piel (melanocitos), son estimuladas por la radiación UV. Esto las hace transferir el pigmento que producen a otras células más superficiales, que habitualmente se agrupan haciéndose más notorias. Ese “grupo” es la forma en que nosotros vemos estos léntigos solares, popularmente conocidos como manchas de sol.

La dermatóloga de la Clínica Dávila Daniela Saavedra dice que esta enfermedad pigmentaria afecta principalmente a mujeres en edad reproductiva y de todas las razas, aunque es más frecuente en hispanas, en zonas de alta exposición solar.

Pantoja explica que existen manchas epidérmicas o más superficiales que se tratan con peelings suaves, con poca capacidad de inflamación (básicamente de ácido glicólico o salicílico) o con láser, que puede ser de dos tipos: de alta energía y exposición muy corta (q-switch) o la luz intensa pulsada. En el caso de las hiperpigmentaciones dérmicas (más profundas) lo que se busca es inhibir la producción de pigmento. Por eso, se usan derivados de la hidroquinona, de manera más permanente y prolongada.

El dermatólogo dice: “Las manchas también están muy asociadas a la inflamación antes de la exposición al sol, es decir, si una mujer se quema con una plancha y toma sol, lo más probable es que después del rojo venga una mácula café; lo mismo pasa con la depilación”.

La doctora Saavedra recomienda también, en algunos casos, la crioterapia, que es la aplicación de nitrógeno líquido.

Rosácea

Se da habitualmente en pieles que tienen una sensibilidad extrema al sol. La radiación UV atrofia la dermis y la hace más delgada; los vasos sanguíneos son más superficiales y eso hace que las personas de tez clara se hagan más “transparentes”: el rojo de los vasos se vuelve más visible en la superficie.

Afecta principalmente a mujeres de más de 35 años. El factor genético es importante, pero lo decisivo es el tiempo de exposición al sol. Según el doctor Pantoja, para controlar esta enfermedad es básica la fotoprotección, evitar los alimentos que generan vasodilatación, como el ají, el alcohol (principalmente los derivados de la uva ,como el vino, el pisco, no así los destilados, como el vodka y el gin), los condimentos y las bebidas muy calientes.

Las cremas son efectivas porque descongestionan la piel, pero está contraindicado el uso de corticoides tópicos, porque empeoran el cuadro. Dentro de los tratamientos que recomienda el especialista están el láser de luz intensa pulsada, que cauteriza los vasos dilatados, y la microdermoabrasión, que produce el engrosamiento de la piel.

La doctora Saavedra aconseja utilizar productos de limpieza suaves y aplicarlos con cuidado, sin frotar. Hay que evitar los que contienen alcohol o acetona, y los astringentes porque pueden producir irritación. Quienes tienen esta enfermedad no deben optar por formulaciones abrasivas o las que tienen agentes exfoliantes.

Fotodermatosis

Según el dermatólogo Gonzalo Pantoja, es imposible que uno tenga alergia al sol. Lo que sí hay son ciertos componentes externos (como cremas y perfumes) con los que, en algunos casos, la piel expuesta a la luz natural se activa y potencia las inflamaciones, para luego generar una reacción irritativa conocida como fotodermatosis.

Con el fin de controlarla, el doctor recomienda, en primer lugar, fotoprotección; también una buena higiene pero no extrema, es decir, usar jabones suaves y ojalá sólo en axilas, genitales y pies. El resto, con agua, porque la piel necesita el manto lipídico que generan las glándulas sebáceas. Es importante, además, lubricar y humectar la dermis, especialmente después de los 30 años, porque baja la producción de sebo y la piel tiende a resecarse, lo que provoca microfisuras que absorben más fácilmente partículas y componentes externos como jabones, champús y detergentes de ropa (causa picazón).

Hay que descartar los distintos factores irritantes e hidratar para mejorar la barrera cutánea. Si el problema persiste, hay que consultar a un especialista, porque existen otras patologías en las que sí se involucra el sistema inmune.

Acné

Los puntos negros, pápulas rojas y espinillas son una condición propia del adolescente (hasta los 19-20 años), y sobre el 70% de ellos desarrolla algún grado de acné. Es muy importante consultar a tiempo, para que reciba el tratamiento adecuado y así evitar que evolucione a formas más graves en las que no sólo se rompe la piel de la superficie, sino que también hacia adentro, provocando cicatrices.

La dermatóloga Saavedra explica que su formación depende de un factor genético y asegura que la alimentación no está relacionada.

Los cambios hormonales también son clave en la aparición de acné, porque alteran la capacidad de generar sebo por parte de las glándulas sebáceas. Cuando éste obstruye el poro, actúa como un tapón, y al no dejar evacuar su contenido, se inflama.

Para la doctora, la limpieza con un jabón especial para piel grasa es muy importante, además del uso tópico de retinoides y factor solar para evitar cicatrices. El dermatólogo Gonzalo Pantoja recomienda los peelings, que remueven las capas superficiales de la piel y destapan los poros; el tratamiento con láser de luz azul (que es igualmente efectivo porque modifica la biología de estas bacterias y logra que envejezcan más rápido y mueran); la microdermoabrasión, que lija la superficie de la piel y logra que se evacue el contenido de las glándulas sebáceas, disminuyendo, así, las posibilidades de desarrollar etapas más inflamatorias; y la terapia fotodinámica, que consiste en la aplicación de un medicamento en la superficie cutánea y que se activa con luz azul para alterar la biología de estas bacterias y mejorar la condición del acné.