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Test sicológico

A ver. Que levante la mano la que ha pasado por un test sicológico en el proceso de postulación a un trabajo. Bueno, obviamente no puedo ver las manos alzadas, pero me imagino que varias de ustedes han sufrido con el temita, ¿verdad? Yo también. Y es que no me cabe en la cabeza –hablando […]

  • Revista Mujer

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A ver. Que levante la mano la que ha pasado por un test sicológico en el proceso de postulación a un trabajo. Bueno, obviamente no puedo ver las manos alzadas, pero me imagino que varias de ustedes han sufrido con el temita, ¿verdad? Yo también. Y es que no me cabe en la cabeza –hablando de sicología– que casi siempre que salgo a buscar pega con mi mejor pinta, me atienda una niña joven, en general guapa, pero demirada penetrante y voz cortante, que me pregunta –seria– qué cosas veo en esamancha. Sí, la misma que están pensando. Esa que “parece una hoja” (en realidad parece un murciélago aplastado o una sucia polilla en igual condición, pero eso jamás podremos decirlo). Y esa otra que todos vemos como un jardín japonés o como la cara de una geisha. Este es el test inventado por el señor Rorschach. O ese otro que me hace elegir cuadraditos de colores en ocho láminas, y a uno que le gusta el rojo sangre o el negro noche termina eligiendo el verde agua o el naranjo, porque si no te tildan de sangriento. Gracias Lüscher por tus colorcitos.

Yo sé que se me van a tirar encima muchas sicólogas pero, por favor, explíquenme qué relación tiene que me guste el rojo o el negro en un cuadrado o que vea a la mascota atropellada de Batman en un pedazo de cartón, con que no me adapte al clima laboral de una empresa o que no me acomode al jefe que tendré. Perdón, pero ¿voy a trabajar en Ciudad Gótica?, ¿o que me guste el rojo significa que veo sangre por todas partes y que cuando me enoje con mis superiores entraré a la oficina con traje camuflado, con un fusil AK-47 y les dispararé a todos menos a la secretaria rica? Y qué me dicen del test llamado Edwards, ese de las 225 interrogantes en que debes elegir la respuesta que menos te desagrada. Siempre las últimas preguntas son del estilo “si te equivocas en el trabajo y te enojas qué haces: a) rompes el computador o b) agredes a tu jefe”.

Independiente de que uno quiera partirle el teclado en la cabeza al jefe, no te dan la alternativa de elegir c) pido ayuda a un compañero o d) le echo la culpa al colega. Es injusto. También es difícil armar un puzzle con piezas demadera si tienes cuatro ojos con rímel mirándote fijo, cronómetro en mano y diciéndote “no te apures”. En fin, para mí los test sicológicos son una locura. Si no quedaste en la pega es, probablemente, porque el otro postulante tenía pituto.