Hombres

… Los Bunkers

Tener una cita con estos músicos es tan relajado como salir con tu vecino. Ellos no se compran el cuento del glamour de las estrellas de rock de México, país donde viven ahora. Andan vestidos con la misma ropa raída de siempre y siguen tan pelusones como antes.

  • Revista Mujer

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A pesar del éxito que han logrado en México, Los Bunkers no se han contagiado ni un solo pelo con el glamour de las estrellas de rock de ese país. Me junté con dos de sus cinco integrantes: el vocalista, Álvaro López (29), y el guitarrista, Mauricio Durán (33), durante un corto viaje que hicieron a Chile y pude comprobar que andan igual de pelusones que siempre, con las mismas poleras raídas, mochilas de sus tiempos escolares y esa actitud escéptica frente a cualquier cosa que huela a excentricidad rockera.

Si hasta rechazaron una limosina espléndida que les ofrecieron para trasladarlos a los MTV Awards, cuando estuvieron nominados. “Preferimos no subirnos, porque no tenía nada que ver con nosotros. Somos demasiado huasos para eso. Nos daba una reverenda lata. En realidad, también nos daba lata ir a la premiación”.

– ¿Cómo? ¿Lo dicen para hacerse los interesantes o de verdad lo encontraban aburrido? –les pregunto, pensando que yo hubiese donado hasta un ojo a la ciencia con tal de ir a semejante lugar. Pero ellos ni se inmutan, me miran con indiferencia y después me explican que el evento estuvo más fome que visitar a la abuelita en tiempos de Fiestas Patrias. “No tenía ninguna onda. Nos sentaron en el público y nos obligaron a estar todo el rato aplaudiendo igual que en Sábado Gigante… Además, nos decepcionamos un kilo, porque como a los cinco minutos nos habíamos dado cuenta de que estábamos ubicados en la parte de los perdedores y que no íbamos a ganar ni un dulce. De hecho, a los triunfadores los tenían aguachaditos en un lugar ultra lejos de nosotros”, me cuentan.

Y luego, no sé a pito de qué, comenzamos a hablar de Concepción. De la vida que llevaban allá y de los tiempos en que eran tan huasos que, incluso, hasta venían a veranear ¡a Santiago! “Eran nuestras vacaciones y para nosotros hasta lo más fome era una atracción turística, por ejemplo: la Torre Entel, la Alameda, el Eurocentro y los asaltos. En especial, los asaltos, porque en Conce uno nunca veía esas cosas. En cambio aquí, se robaban hasta los insectos”.

Son divertidos, pienso. Sobre todo porque casi nada les causa vergüenza en la vida. Ni siquiera admitir que tienen placeres culpables tan bochornosos como admirar a Britney Spears o Chayanne. “A Mauricio le encanta ese negro y yo le perdono todas sus ralladas de papa a la Britney. Soy fanático de ella”, dice Álvaro, y luego ambos estallan en una carcajada tan grande, que es imposible no poner en duda sus palabras. Pero después lo juran tantas veces, que no me queda más remedio que creerles. Mal que mal uno nunca puede ser tan desconfiada.