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Hembrismo

Carolina escribe de la teorí­a de los géneros de su marido, que cree que el hembrismo es un término que supone que el hombre no tiene capacidades adecuadas para ciertas tareas.

  • Revista Mujer

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Últimamente, mi marido ha amasado su propia teoría de los géneros: los hombres están superando el machismo, explica él, pero las mujeres siguen atrapadas en el “hembrismo”, término que inventó para el fenómeno que está viviendo desde que es padre. Dice que el hembrismo no tiene nada que ver con el feminismo. Al contrario, deriva de creencias ancestrales que suponen que el hombre no tiene las capacidades adecuadas para ciertas tareas, como las decisiones domésticas y la crianza de los hijos.

El otro día llegó del supermercado indignado. En la fila de la caja había un padre con su hijo de 2 años. Cuenta que se reían, felices, hasta que una mujer se acerca y le dice al tipo: “este niño está desabrigado, ponle un chaleco o se va a enfermar”. El hombre, molesto, entró en el ensimismamiento más absoluto y el niño a su lado quedó confundido. Mi marido opina que eso es discriminación. Que nadie se lo diría a una madre. Y tiene razón. Relata además que lo miran feo cuando va por la calle con nuestra hija en el coche, que cuando vamos juntos a una tienda de decoración o de niños las vendedoras me hablan a mí y a él lo ignoran, y que la nana de la casa sólo acata mis instrucciones.

Al principio, sus tesis sexistas me causaban risa. Pero después de pensarlo un poco, creo que él tiene un punto a favor. Las mujeres logramos trascender el territorio que históricamente nos había sido asignado, la casa, para comenzar a integrar, con la consabida resistencia masculina, el lugar que hasta entonces les era exclusivo: el mundo laboral. Ocurre que en este tiempo de emancipación femenina los hombres no habían intentado habitar también nuestro espacio, el mundo doméstico, por eso es natural que para muchas sea raro y hasta chocante ver a un hombre interesado en cosas “demujeres”. ¿Será que ellos están viviendo lo que nosotras vivimos hace 4 ó 5 décadas? ¿Seré yo misma sexista al imponer mis criterios de crianza por sobre los de él? Cielos, nunca lo había pensado.

En todo caso, el término “hembrismo” no es exclusividad de mi marido. Al “googlearlo” me encontré con muchas páginas que lo mencionan y hasta figura como concepto en Wikipedia, que lo define como un conjunto de actitudes sexistas de prepotencia y discriminación contra los varones. De hecho, ya hay un movimiento que nace para defender los derechos de los hombres, el “masculinismo”. Esto último parece demasiado, pero ¿no habrán pensado lo mismo los hombres de los años 60 al oír, por primera vez, la palabra feminismo? ¿Necesitarán ellos también una revista llamada “Hombre” para sentirse apoyados? Lo digo porque revista Mujer cumple 35 años, y bueno, los pobres nunca han tenido nada parecido… ¿Me estaré volviendo loca?