Moda

“Los diseñadores deben ser rock stars”

Días antes del estreno de la quinta temporada del reality Project Runway, programado para el 25 de junio a las 22 horas en el canal People + Arts, esta colombiana, quien ahí ejerce de jurado, cuenta sus impresiones sobre los cambios que ha experimentado el mundo de la moda en los últimos años. Además de esta incursión televisiva, la avala su larga experiencia en el alto mando de las revistas Elle y Marie Claire.

  • Revista Mujer

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Cuando la espigada súper modelo Heidi Klum anima cada capítulo del reality Project Runway, su presencia llena toda la pantalla. Es regia-regia. A tal punto, que llega a dar envidia. Además es encantadora y cumple a la perfección su rol de anfitriona. El famoso diseñador Michael Kors también se impone con sus conocimientos técnicos, vitales para que ejerza su función en el programa: escoger, entre los participantes de cada temporada, a una joven promesa del diseño norteamericano y darle la oportunidad de presentar un desfile en la Semana de la Moda de Nueva York. Tim Gunn, asesor de imagen y ex profesor de la famosa escuela de diseño Parsons en Nueva York, también aporta estilo con su impecable look de caballero y su destreza como tutor de los concursantes.

Pero Nina García (44) no se queda atrás. Aunque es menos conocida a nivel internacional que sus contrapartes en el programa, la jurado latina de este exitoso proyecto del canal People & Arts tiene personalidad, aplomo, facha y currículo de sobra.

Nina nació en Barranquilla, Colombia, pero dejó el país cuando tenía apenas 15 años junto a sus padres, que pertenecían al sector socioeconómico alto de la sociedad. “Mi familia no se sentía segura en Colombia en ese momento. Era el peak del problema con la droga”, cuenta al teléfono desde su escritorio en las oficinas neoyorquinas de la revista Marie Claire, donde actualmente trabaja como editora de moda.

Después de terminar la secundaria en un colegio de Massachusetts, Nina estudió letras en Boston y luego se especializó en moda en la Ecole Superieure de la Mode, en París, y el Fashion Institute of Technology, en Nueva York. Qué duda cabe: estudios no le faltan. Y facha, tampoco (aunque no tiene una belleza clásica). En el visitado blog zancada.com, Daniela Paz la describe muy bien. “Si no fuera tan seca, no la encontraría tan mina”, apunta. “Al saber que ella es tan inteligente y buena en lo que hace, la llego a encontrar más mina que cualquier modelo. Además, su pelo siempre se ve increíble y nunca se ha visto mal con lo que usa”.

Su primer trabajo fue en las oficinas de relaciones públicas de Perry Ellis, marca de moda que entonces tenía sus diseños a cargo de Marc Jacobs. Luego derivó hacia el mundo editorial, donde ha desarrollado gran parte de su carrera: trabajó en la revista norteamericana Mirabella y luego en Elle Internacional, donde ejerció como directora de moda entre los años 2000 y 2008. En abril del año pasado asumió como editora general, pero sólo mantuvo ese cargo hasta agosto, cuando emigró a Marie Claire. Está casada y tiene un hijo de dos años.

En Project Runway participa desde el año 2004, cuando se realizó la primera temporada. Como jurado tiene fama de exigente, y por eso se ha ganado el respeto de los participantes y del público. Nina no tiene tapujos en criticar el trabajo mediocre: es franca, directa, pero no por eso cae en el extremo de ser pesada o generar odiosidades. A veces sus comentarios incomodan, pero se agradecen.

“Evalúo la creatividad, la habilidad para llevar a la práctica cada proyecto, la técnica, la pasión, la capacidad de aceptar la crítica y, también, la personalidad”, explica. “Hoy, los diseñadores no sólo venden ropa; también una imagen. El éxito del programa radica en que muestra gente real, con talento real, creando cosas. Para ganar, los candidatos deben ser talentosos, eso es lo más importante. Pero también deben saber vender su marca y ser capaces de hablar de lo que hacen. Antes, el diseñador era un personaje más privado; hoy debe ser una suerte de rock star con un gran sentido del negocio. Como Karl Lagerfeld, como Tom Ford”.

Los 16 participantes de esta quinta temporada, que comienza este 25 de junio a las 22 horas en el canal People + Arts, tendrán que sortear así una serie de demandas, además de confeccionar un traje ecológico, diseñar un atuendo especial para una competencia deportiva, trabajar con materiales poco convencionales y reinventar el look de un grupo de universitarias que está a punto de comenzar su vida laboral. Su versatilidad será puesta a prueba.

–El objetivo del programa es lanzar a la fama a los ganadores. Sin embargo, muchos no han llegado a la cima de la moda. ¿Qué ha pasado con ellos?

–Los diseñadores top no se hacen de la noche a la mañana. Es un proceso muy largo y no es fácil. En ese sentido, el programa es una plataforma importante para el éxito. A los diseñadores les abre una cantidad increíble de puertas en el mundo de la moda, ganen o no. Todos los que han participado están avanzando muy bien en sus carreras.

–¿Ha observado muchos cambios en la moda en todos estos años que lleva como jurado?

–La moda ha experimentado cambios increíbles en muy poco tiempo. Hoy puedes vestirte de acuerdo con las tendencias a cualquier precio; ya no hay excusa para no ser fashion. Tiendas como Top Shop o Zara corren por las mismas venas que los diseñadores más exclusivos y vanguardistas. Algunas marcas masivas incluso contratan a estos diseñadores para crear líneas específicas.

–¿Cómo se explica el gran interés que hoy despiertan la moda y los diseñadores?

–Al final del día, todas las mujeres tienen la misma meta: verse bien para ellas mismas, para sus novios, para sus maridos. Además, la misma masificación y democratización de la moda ha hecho que aumente el interés de la gente por este mundo y también la cantidad de información disponible. Los desfiles se pueden ver en internet minutos después de que han concluido.

–Como la única latinoamericana del show, ¿le parece que el diseño latino tiene actualmente un buen nivel?

–Las mujeres latinas se interesan mucho por verse bien, por la belleza y la moda. Ser latina me enorgullece, ha sido más una ventaja que una desventaja. Latinoamérica es una cultura con muchos artistas y hay gente del mundo de la moda que nos representa muy bien; gente como Oscar de la Renta, Carolina Herrera, Narciso Rodríguez, Isabel Toledo y Esteban Cortázar, que se hizo cargo de Úngaro. Todos ellos son muy respetados. Entre la generación más joven hay un gran potencial; tengo mucha fe en ella.

Leyendo a Nina

Nina también ha hecho lo suyo por colaborar en el actual torrente de información sobremoda. Su plataforma principal son las revistas, cuyas secciones de moda deben traer, a su juicio, tanto ensoñación como un sentido de realidad. “Deben mostrar lo aspiracional, lo inalcanzable, lo soñador, pero también lo práctico, para dejar que las lectoras se vean a sí mismas en ese sueño que muestran sus páginas”, acota.

Nina también ha escrito libros orientados a las consumidoras de moda, que se han convertido en fenómenos de ventas en Estados Unidos y ya han sido traducidos al español. En septiembre del año 2007 lanzó con la editorial Harper Collins el libro The Little Black Book of Style (El Pequeño Libro Negro del Estilo), que va en su octava edición y ha figurado en algunos rankings como uno de los más importantes textos de moda que se han escrito. En sus páginas, invita a las lectoras a descubrir su propio estilo.

En abril del año pasado, presentó con la misma casa editorial el libro The One Hundred: A Guide to the Pieces Every Stylish Woman Must Own (en español se denominó Los 100 Clásicos de la Moda). Ahí rescata las prendas que, según ella, “han superado la prueba del tiempo”, desde el vestido de línea A hasta las zapatillas Converse.

En estos dos volúmenes, Nina comparte su ¨expertise¨ para convertirse en esa consejera del clóset que tantas mujeres anhelan.

–Para septiembre se anuncia la salida de su tercer libro. ¿Puede adelantarnos un poco sobre él?

–El libro se llamará The Style Strategy (La Estrategia del Estilo) y me tiene muy entusiasmada. Éste enseña a invertir en prendas de valor, a comprar en forma inteligente. En él, cuento cuáles son las que yo llamo big buys o compras acertadas. Van tips de dónde encontrarlos y secretos para verse fantásticas. Me parece importante, en la coyuntura económica actual, transmitir la idea de que lasmujeres nos podemos ver fantásticas por poco dinero.

–¿El estilo se puede comprar? ¿Cómo hacerlo sin convertirse en una fashion victim?

–El estilo no tiene precio y, por lo tanto, no se puede comprar. En mis libros hablo mucho de eso. Pero sí se puede aprender. Para empezar, hay que tener claro que no se necesita andar vestida de pies a cabeza con ropa carísima, de diseñador. Tener estilo pasa por entender qué te queda bien y qué te gusta. No es cosa de entrar en una boutique y ponerse a comprar de todo. El estilo no tiene que ver con marcas o con el dinero, sino con cómo juntas las cosas. Hay muchas que son baratas y muy estilosas. Donde más hay estilo es en las calles.

–¿A qué atribuye el auge de personal shoppers? ¿Será que ante tanta sobredosis de información las mujeres nos hemos insegurizado a la hora de comprar?

–No creo que estemos más inseguras, para nada. Lo que pasa es que, como la información es tanta, se hace difícil filtrarla; el personal shopper le da sentido a esa gran cantidad de información y tendencias. Además, las mujeres tenemos cada vez menos tiempo para comprar; nuestras madres y abuelas tenían mucho más. Hoy, la vida de las mujeres trabajadoras es compleja y casi no queda espacio para vitrinear, para buscar la ropa. Tampoco se trata de ser prácticas e ir y comprar todo en una misma tienda, porque hemos entendido que el estilo no tiene que ver con las propuestas de las marcas, sino con la identidad de cada persona. El personal shopper acelera y facilita ese proceso.

–¿Y cómo puede identificar, entre tantas propuestas que se ven en las pasarelas, la que será un hit?

–Es un feeling colectivo que se da entre todos los editores de moda. No se puede explicar mucho, no se puede medir ni evaluar con parámetros objetivos. Es como el arte. Una vez que ves algo grande, lo sabes.