Hombres

…Sebastián Bowen

Más que el generalísimo de la campaña de Frei, este joven parece ser su as bajo la manga. Tengo la impresión de que todos piensan que es el “niño bueno” de la política.

  • Revista Mujer

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Para mi gusto, Sebastián Bowen realmente se metió en las patas de los caballos. Este chico con cara de vida apacible no sólo aceptó ser el generalísimo de la campaña de Frei y asumir el difícil desafío de acercarlo a los jóvenes, sino que, además, ha tenido que sortear diversos rumores que complican a su candidato. Como el que lanzó el candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami, quien dijo que la Concertación está a punto de bajarlo y subir al ministro de Hacienda, Andrés Velasco.

Aunque todo esto se cocina bajo sus pies, yo noto que a él no se le mueve ni un solo pelo. Quizás porque, como dice, “Frei cuenta con el apoyo incondicional de la Concertación”.

–¿Cómo puedes ser tan optimista? –le pregunto impresionada de que siga sonriendo ante tan adverso escenario.

–Lo que pasa es que estoy seguro del éxito –dice mirándome fijo con sus ojos verdes y sus cachetes colorados de leñador alemán (con sus 27 años, este mozalbete de pelo largo e indumentaria “lana”, más parece recién llegado de un terreno inhóspito a las orillas del Rhin que un estratega político). Pero de alemán, nada. Sebastián es todo un sanignaciano, un jesuita de corazón que estuvo encargado de Un Techo para Chile y un libre pensador, en el amplio sentido de la palabra, porque no tiene militancia política. Quizás ahí esté la clave, y que la conjunción de todos estos elementos logre que Frei se acerque más a los jóvenes.

–¿Estás seguro de que no eres sólo un palo blanco para ganar estas elecciones? – le pregunto sin pelos en la lengua. Veo que se le desarticula la mirada de santo y me aclara que si “Eduardo” lo puso ahí, fue porque de verdad apuesta por una nueva forma de hacer política. “Está proponiendo un cambio y no hará su gobierno sólo con los mismos de siempre…Yo le creo, y seguiré confiando, a no ser que me demuestre lo contrario…”, asesta.

Este chico me cuenta que muchos le han advertido que la política es lo peor, que es una porquería y que lo van a hacer pedazos, pero él sigue creyendo.

–¿Tal vez seas un lobo con piel de oveja? –lo sigo punzando. Pero él sólo sonríe y no me cotiza.

Al final hablamos de Martita (Larraechea). “Es una de las personas más cálidas que he conocido”, dice. Y no sé por qué su frase me gatilla un espíritu tan siniestro que me impulsa a comentar lo que pasó en una cumbre internacional cuando era primera dama: “Parece que le dijo al Rey de España algo tan desubicado como que su sueño era aparecer en las páginas sociales de la revista Hola. Me lo contó un periodista que estuvo ahí”. Peromi contertulio, que es un fiel seguidor de la esposa de Frei, me explica que seguro que fue por ser simpática y me termina desarticulando con su sonrisa de santo.