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Pasar el examen

Carolina analiza el colegio en que estudió, que a pesar de que tiene énfasis en el desarrollo de los talentos individuales, no figura en la lista de los mejores.

  • Revista Mujer

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A pesar de que todos los años es igual, sigo sorprendiéndome cuando llega la temporada de rankings de colegios. Dos pruebas nacionales (Simce y PSU) parecen determinar el éxito o fracaso de un establecimiento, ya que la prensa se encarga de publicar ediciones especiales con toda la información, que es devorada por padres deseosos de que sus hijos sean los mejores. Yo estudié en un colegio muy bueno, tradicional pero con énfasis en el desarrollo de los talentos individuales, algo que no suele ocurrir.

Y mi colegio hoy no figura en la lista de los mejores. ¿Alguien ha pensado que un colegio cuyo principal objetivo es entrenar a sus alumnos para rendir favorablemente ciertos exámenes tiene el éxito asegurado? ¿Qué clase de colegio sería ese? Son cosas que uno empieza a cuestionarse cuando es madre o padre. Veo a amigos cuyos hijos están en proceso de postulación y mi sensación es que los que postulan son ellos, los padres, que en una entrevista personal se juegan la vida.

Deben demostrar que son lo suficientemente inteligentes o católicos o disciplinados o sensibles, dependiendo del colegio. Y yo pienso que aquí algo andamal ¿No debería ser al revés? ¿No es uno el que les confía a ellos lomás preciado que tiene para que le entreguen valores y conocimientos?

En Estados Unidos y Europa, la tendencia que gana adeptos es el “home schooling”: educar a los hijos en casa, los padres a cargo de la enseñanza. Dicen que la sociedad sobrevalora el aprendizaje intelectual a una edad temprana, que los niños deben aprender jugando y que cada cual debe hacerlo a su ritmo y a su manera. Tiene sentido, pero qué pasa con los amigos, la socialización, el conocimiento del mundo real. En tal caso, más vale elegir un colegioWaldorf, inspirado en las ideas de Rudolf Steiner, quien precisamente pone al juego en la base de la educación. A mí me encantaría que mi hija aprendiera de esa forma, pero ¿seré yo lo suficientemente buena para ese colegio? ¿Debería ser vegetariana, no ver tele y usar homeopatía? Sí, ya sé, mejor no me burlo porque seguro que en un par de años me sorprenderé revisando los famosos rankings, y con pánico antes de la entrevista personal. En todo caso, lo que más me inquieta no es eso, sino cómo encontraré el colegio que reúna todos mis requisitos intransables (que esté cerca, que sea mixto, laico, personalizado, no muy caro, que estimule los talentos y que no deje de lado el deporte y el inglés) y, más aún, cómo haré para ponerme de acuerdo con mi marido sobre el orden de importancia de estos requisitos.