Moda

El eterno retorno del Little Black Dress

Mil veces reinventado, el vestido negro de cóctel –conocido en el mundo de la moda como Little Black Dress o Petite Robe Noir– es, sin duda, la pieza más salvadora del clóset. De su historia, su versatilidad y sus muchas personalidades trata este artículo.

  • Revista Mujer

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Pensamos que alguien nos diría que el Little Black Dress peca de fome. Que aparecerse con un simple vestidito negro en una fiesta no era algo digno de una mujer amante de la moda. Que escogerlo era muestra de dos cosas: falta de originalidad o falta de personalidad. Pero no. Fashionistas, dueñas de boutiques y académicos del diseño sólo tienen palabras de elogio cuando se les pregunta sobre esta clásica prenda.

“Es indispensable tener al menos un vestido negro simple, sobre todo en el caso de mujeres que viajan mucho”, dice María Isabel Gil, propietaria de la boutique Therapy. “Y no sólo porque con él se pueden armar varias tenidas, lo que lo convierte en una compra inteligente, sino también porque el mismo vestido que se lleva en la oficina puede servir hasta para ir a una fiesta dematrimonio. El vestido negro te salva ante cualquier imprevisto. Además, es el mejor complemento neutro cuando lo que se busca es lucir un buen abrigo o resaltar accesorios importantes, que así no tienen que competir con la ropa”.

Por raro que parezca, lasmujeres no siempre han tenido esta prenda tan básica y salvadora en sus clósets. Es más: durante siglos, se llevaba sólo en tiempos de luto; usarlo fuera de ese contexto era considerado como una indecencia, una opción propia de prostitutas ymujeres de vida disipada. Coco Chanel cambió las cosas para siempre al crear el primer vestido negro “fashion” del que existe algún recuerdo. Apareció en la revista Vogue en 1926, donde se le llamó Modelo Ford, aunque también se conoce como Modelo T. ¿Y por qué esos nombres? Porque, según apuntó entonces Vogue, se trataba de un diseño que trasladaba a la moda el fenómeno demasas en que se había convertido el automóvil T de Ford: un símbolo de la democratización del consumo. “El vestido negro, simple, sobrio y accesible, se convertirá en una suerte de uniforme para lasmujeres con estilo”, afirmaba la revista, con toda razón.

El contexto histórico ayudó. En la Gran Depresión de los años 30, el vestidito negro se convirtió en la opciónmás económica para verse elegante en tiempos de estrechez. Luego, durante la Segunda Guerra Mundial, la escasez de telas favoreció la expansión del imperio del negro, aunque desprovisto de glamour. “El vestido negro nace en la eramoderna, cuando la mujer deja de ser el soporte de exhibición de riqueza del hombre y pasa a ser un sujeto productivo urbano que necesita un vestuario confortable, práctico. Sintetiza a la perfección la síntesis formal de la era industrial y del paradigma protestante, que ensalza la austeridad y la productividad”, explica la experta en moda Laura Novik.

En la posguerra, el surgimiento del New Look –la propuesta que hizo famoso a Christian Dior– volvió a poner al Petite Robe Noir en un sitial de honor, que nunca más perdió. Especialmente después de que, en 1961, Audrey Hepburn fue inmortalizada con un modelo de Hubert de Givenchy en la cinta Desayuno en Tiffany´s. Según Bernardette Morra, crítica de moda canadiense, es desde que se creó ese traje que las mujeres del mundo asumieron que “ponerse un vestido negro garantiza un aura de buen gusto”. El valor simbólico de este traje es tan potente que el modelo original fue subastado en el año 2007 nada menos que por 807 mil dólares.

Uniforme chic

Por lo general, hoy se usa el término Little Black Dress para referirse al modelo que no tiene mangas, es ligeramente entallado y no marca la silueta, sólo la insinúa. Pero los diseñadores suelen tomar esas variables como punto de partida para crear vestidos que no son tan “little”, lo que ha ampliado el registro de trajes que caben en la categoría de Petite Robe Noir. Modelos donde los cortes, las telas, los detalles en encaje u otras telas y los juegos de texturas demuestran que el vestido negro es un básico, pero que no por eso carece de desafíos a la hora de diseñar ni se aleja de las tendencias en boga.

“El vestido negro es un uniforme chic que trasciende las modas”, dice Laura Novik. “Uno de sus atractivos es su capacidad de connotar imaginarios amplios y hasta opuestos: es seductor y tambiénmodesto, es sobrio y osado, es tradicional pero también jovial”. Dependiendo de sus formas y de los accesorios con que se acompañe, puede ser severo o juguetón, elegante o transgresor, discreto o llamativo, sin que por ello el vestido deje de ser, finalmente, ese modelo cómodo, versátil y favorecedor que las mujeres amamos.

“Cada una de nosotras en sus distintas etapas, edades y estilos, puede encontrar un Little Black Dress que le acomode y la haga sentir espléndida. Pero eso no quiere decir que unmismo vestido se use como comodín una y otra vez para salir del paso por 15 años”, acota Sarika Rodrik, empresaria de moda, dueña de dos boutiques y asesora de vestuario preferida por las animadoras del Festival de Viña desde el año 2003. “Esta prenda se reinventa. Las telas mejoran, las texturas cambian, y cada diseñador con su creación aporta un nuevo punto de vista. Armani, Alberta Ferretti, Alexander McQueen, Moschino; todos tienen su propuesta. Una mujer puede tener muchos modelos, porque cada uno tiene su propia gracia. Yo pienso que el Little Black Dress, por definición, tiene que ser de diseñador o marca top. Si no, no pasa a ser un vil jumper pobre y miserable”.

Hasta el año pasado, primaban en las pasarelas los modelos con siluetas levemente aglobadas y con harto volumen. Pero esa tendencia va en retroceso. “Era un look con demasiado volumen, que hacía que las mujeres parecieran embarazadas, sin importar su edad”, opina Charla Krupp, ex editora de las revistas In Style y Glamour. “La silueta del momento para el Little Black Dress tiene todavía un poco de movimiento y balanceo, al estilo trapecio, y tiende a ser más voluminosa que recta o ajustada, pero los modelos más nuevos ejercitan más el control del volumen del cuerpo, por lo que son más sentadores”, dice.

Sin duda, el mercado ofrece mucho para elegir. Pero el diseño perfecto, según Isabel Gil, es de hilo de seda, tiene mangas tres cuartos, se ciñe levemente al cuerpo y se entuba sobre la rodilla. “Ese largo de manga y esa tela son ideales, porque pueden usarse en toda estación. La tela de punto, además, tiene movimiento, brillo y elegancia”, puntualiza. “Para la mayoría de las mujeres, el mejor escote es el en V, pero cuando se tienemuy poco busto puede sermejor optar por un cuello redondo. Del mismo modo, las mujeres que no quieren lucir sus rodillas deben elegir un vestido un poco más largo y usarlo con zapatos de taco alto. El vestido más corto, sexy, se ve mejor con ballerinas”.