Hombres

…Cristián Riquelme

El actor confesó que su personaje de Los Exitosos Pells de TVN ha despertado intrincadas reacciones.

  • Revista Mujer

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Se podría decir que el actor Cristián Riquelme (29 años) es un prototipo de galán universal, que trasciende el gusto particular de cada fémina. Él lo sabe y le saca provecho: usa unos jeans que le calzan perfecto y camina como si el mundo le perteneciese. Desde que interpreta al mujeriego Nacho, en Los Exitosos Pells de TVN, su imagen de sex symbol se ha potenciado aún más. Me cuenta que incluso su propio género se lo recalca: “Muchos lolitos me felicitan por mi personaje. Me gritan ‘maestro’, ‘ídolo’, ‘cómo lo hacís papá…’. En el fondo ven al ‘Nacho’ como al hombre que a ellos les gustaría ser. Es bien patético porque es un completo chanta, un mentiroso, un vividor, pero es así”. Le pregunto si no será una pizca así en su vida real. Pero me mira extrañado y me responde que no, que nada que ver, que cómo se me ocurre.

Las mujeres también reaccionan frente a su sex appeal. “Las de 40 me miran como un semental. Les viene una cosa de hormonas, súper carnal, como que se quieren acostar conmigo. Imagínate que una vez una señora me dijo que me la llevara de las mechas a la cama”. Me da risa, mucha risa. Y le pregunto si lo hizo. Pero mi contertulio, que es lo más políticamente correcto que hay, no me colabora demasiado. “Atributos no le faltaban a esta admiradora. No estaba nada de fea”, me reconoce, y luego me exhibe su sonrisa aniquiladora, de dientes blancos y perfectos. Me explica que no aceptó la propuesta sólo porque a él le gusta otro tipo de mujeres. “Me dan mono las lanzadas. Prefiero que sean dóciles, femeninas, que no hablen fuerte, que cuando estés conversando con ellas guarden silencio, silencio, silencio”.

Eso me revela que jamás sería de las de su tipo, pues nunca guardo silencio y, más encima, tengo un tono de voz tan alto que siempre despierto a todas las guaguas del lugar donde esté. Intuyo que él ya lo ha notado y tomo mis resguardos: “¿O sea que te gustan las moscas muertas?”. Pero Riquelme me asegura que sólo exige que las mujeres tengan opinión. “Mis parejas tienen que ser inteligentes y tener algo que decir”.

No me convence mucho lo que me cuenta, así es que decido cambiar de tema. Sé que le va a gustar hablar de temas metaleros. “¿Cómo supiste que me gusta? Sí, soy fanático en mala onda. Recuerdo que cuando chico me encerraba con la música a todo chancho en la pieza y me ponía a guitarrear con una raqueta de tenis”. El actor sufre; no halla el minuto en que AC/DC pise suelo chileno. Es tal su fanatismo por la banda, que me invita a subir a su auto y, contra mi voluntad, me convierte en testigo de su adoración musical. Pone Thunderbirds a todo volumen y se pone a cabecear. Yo lo miro, le sonrío y le pido amablemente que me deje en el paradero más cercano. Porque fue suficiente de tarros.